CRÓNICA FOOTBALL AMERICANO: El football que me faltaba ver

La gran mayoría de  ciudadanos occidentales del mundo, salvo un minoritario pero no por eso no significativo número de grinchs que todos los finales de año sueñan con que alguien se robe la fiesta, somos adherentes permanentes a la convención de que la navidad es tiempo de paz y amor,  espacio temporal  para  que aquellos que tenemos familias deslocalizadas  y regadas en varios continentes, le acortemos distancia a la desbandada y nos reunamos con nuestro seres queridos para compartir mesa y momentos, regalarnos  cosas, exteriorizar nuestro lado más amable y sobre todo, vernos a la cara para demostrarnos y recordarnos unos a otros,  fundidos en un abrazo,  lo que es realmente importante en este efímero transitar por esta vida. 

Mi hermano Paúl Peñaherrera se ha declarado  ya hace algún tiempo politeísta, cosa que agradezco sobre manera, porque sin pretenderlo me ha marcado sutilmente un camino que, en primer lugar, me permite tener mayor amparo para mí y los míos, contando por ahora con la protección a terceros que espero tenga la fe de mi amigo; y en segundo lugar,  me da esperanzas que en un futuro cercano, si las cosas le van bien y veo que a él le funciona,  pueda yo dejar de lado el ateísmo y su perpetua ausencia para pasarme al otro lado y llenar mi vida de fe en todas las deidades y divinidades que han protegido y protegerán a los frágiles y a la vez dignos humanos.  Yo, como siempre, soy un agradecido con la vida por la fortuna que me acompaña, tuve este 2017 la dicha, que no siempre tengo, por lo que agradezco al Dios que corresponda de los que amparan a mi amigo, de pasar unas fiestas navideñas junto a mi mamá, mi hermana y su familia, en Charlotte, Carolina del Norte, lugar donde hicieron patria, donde la vida les permitió plantar raíces y desarrollarse con gran amor y pasión en variados roles humanos.

Cuando a principios de diciembre  le dije a mi hermana Andrea, de acá en adelante en el relato La Andy, que por motivos principalmente logísticos, tendría la posibilidad de pasar la fiestas junto a ellos y que el 21 de diciembre estaría viajando a Charlotte, luego de expresar su millónesimo gesto de bondad para conmigo y su alegría por la noticia, rápida sacó cuentas y sin vacilar me invitó con su generosidad infinita al partido de navidad que jugarían los Panthers  contra los Bucaneros de Tampa en el Bank of America Stadium  de Charlotte en la víspera de la Noche Buena de diciembre de 2017, en un partido válido por la jornada 16 de la temporada regular de la NFL (National Football League).

A mí, que la palabra football me suena bien en cualquier idioma, acepté encantado, era algo que tenía pendiente desde hace rato.  Por fin coincidiría una fecha de juego con mi presencia en Charlotte y podría ir con La Andy, mi cuñado Danny y mi sobrino Danielito (un precioso bicho de 6 añitos), a vivir la experiencia del otro football, el que fue creado en Norteamérica, ese ritual, esa tradición, ese acontecimiento mediático y simbólico que tan enérgicamente representa  culturalmente a  los Estados Unidos de América.

El Football Americano, que además de ser muy popular en USA y México, tiene desde hace algunos años cobertura en los principales diarios deportivos y generalistas de Europa y un interés mundial creciente en el Super Bowl,  es un deporte al que con cierta vergüenza de periodista deportivo de mediana carrera, confieso haberme preocupado poco por entenderlo. Siendo sincero entiendo lo básico: son dos equipos de 11 jugadores que se enfrentan  sobre un terreno con similares  medidas a un terreno de lo que en inglés norteamericano se conoce como soccer; gana el equipo que anota más puntos  en los 4 cuartos de 15 minutos efectivos que se juegan, para anotar se puede llevar la pelota con la mano  hasta una línea horizontal que es la línea de goal (meta en castellano), como en el rugby, en lo que se llama un touchdown.  Hasta ahí llegaba mi conocimiento, lo que vendría después ya sería puro aprendizaje para mí.

Al ser Golazo.online una plataforma en la que salvo caso excepcional  relacionado con algún tema referente a deportistas o a hechos de trascendencia universal, el fallecimiento de Mohamed Ali como ejemplo, únicamente hemos publicado trabajos referentes al fútbol nuestro,  y al contar con lectores que según las herramientas de análisis y seguimiento digital provienen mayoritariamente de Sudamérica,  en donde se entiende o se ha querido entender poco al Football Americano, siendo lo que concebimos como fútbol el deporte que ha ocupado nuestras mentes, pasiones y esfuerzos intelectuales, pienso que una aclaración sobre el origen común que tienen el fútbol (refiriéndose a lo que castizamente se conoce como balompié), el rugby y el football americano, resulta oportuna para comprender mejor el asunto.

Para empezar hay que tener en cuenta que tal como se narra en el documental Orígenes de la serie Historia del fútbol, serie escrita, producida y dirigida por Hereward Pelling: “El origen del fútbol es una historia de signos y símbolos, dioses y juegos. Durante mucho tiempo los deportes han formado parte de las grandes civilizaciones de la historia, y el juego que hoy conocemos como fútbol (se aplica lo mismo para el rugby y el football americano) fue delineado y perfeccionado a lo largo de la historia“.  El Pok ta pok. juego de La Pelota Maya, en Mesoamérica; el Tsú-Chú, juego de la pelota que se desarrolló durante la dinastía Han (desde el 206 a. C. hasta el 220) en lo que hoy conocemos como China;  el Kemari  o Kenatt, juego de pelota que se practica en Japón desde el siglo VI d. C.; el Harpastum, juego de entrenamiento militar romano que fue heredero del Episkiros griego y  practicado por los reclutas y legionarios destacados en Britania a partir del 43 d. C.; el Fútbol de carnaval o Fútbol medieval británico aparecido en la Edad Media, en inglés Folk Football, descendiente directo del Soule que tenía profundas raíces en rituales paganos (surgió en el siglo XIX); el Calcio Florentino, una forma primitiva del fútbol originaria del renacimiento italiano en el siglo XVI; son todos antecedentes, directos e indirectos, de la revolución deportiva que  se produjo en tierras británicas a mediados del siglo XIX en Inglaterra, cuando las escuelas privadas con el afán de luchar por su supervivencia debido a descenso en sus matriculaciones y  a alumnos violentos, utilizaron las competencias deportivas como forma de control social por  parte de los religiosos, quienes usaron al football como un instrumento para convertir a los brabucones en héroes dentro de un campo de juego, fortaleciendo de esta manera la fortaleza moral  de los practicantes y evitando al mismo tiempo la violencia por parte  de estos contra  los habitantes de los pueblos.  Es así que cada escuela  desarrolló su propia versión del football,  algunas como Harrow School favorecieron el juego de pateo,  en tanto que otras como Rugby School, permitían coger la pelota, correr y derribar a los contrincantes.

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Fotografía de una reproducción del Calcio Florentino

Esta diversidad fue el origen de los deportes que modernamente conocemos como fútbol, rugby y football americano. El 26 de octubre de 1863, 11 de clubes de Londres se reunieron para discutir un conjunto de reglas comunes. Acordaron llamarse  Football Association, pero surgió un problema: los aficionados al rugby se opusieron a cualquier norma que impidiera agarrar la pelota con la mano o derribar al contrario.  Este punto muerto se rompió el 8 de diciembre del mismo año, cuando se prohibió el juego con la mano y el derribo del contrario, decisión que dejó al football con dos códigos diferentes: el de la Asociación de Football ,y el del rugby.

Cerca de  finales del siglo XIX, el rugby ya se jugaba en Norteamérica, principalmente en colegios y universidades a la que asistía gente pudiente, pero hacían falta algunos ajustes para convertirlo en el deporte perfecto para los estadounidenses. Walter Camp, para ese entonces estudiante de la universidad de Yale,  recinto en el que el rugby era bastante popular, fue el pionero de este cambio. Camp, escritor deportivo y entrenador de fútbol americano, conocido como el "Padre del Fútbol Americano",  desde su época como jugador en Yale hasta su muerte, fue  la voz más dominante en los comités de las variadas reglas del fútbol americano universitario que desarrollaron el fútbol americano. Se le acreditan innovaciones como el snap-back* desde el centro,  el sistema de downs** y el sistema de puntos***, así como la introducción de las configuraciones ofensivas de jugadores (una línea ofensiva**** de siete hombres y un backfield de cuatro hombres consistente en un quarterback, dos halfbacks y un fullback). Camp también es responsable de la introducción del "safety"*****.

Una vez entendida la bifurcación de la que viene y algunas de las nociones indispensables que permiten comprender en teoría la esencia del deporte en mención, había que pasar a lo principal: vivir la experiencia y tratar de entender cómo y por qué es un juego capaz de levantar pasiones, tener detractores, vivir de los fans y ser un negocio multimillonario y exitoso que genera ingentes cantidades de dinero en múltiples y jugosos rubros.

Llegué  a Charlotte el 21 de diciembre, salí de Quito en la medianoche del 20, con una escala en Atlanta, aterricé en mi destino a las 10 de la mañana de Charlotte.  Un invierno poco exagerado en su frío me esperó en Carolina del Norte, clima ideal que se prestó para que el domingo 24 antes del medio día La Andy y sus chicos  me recogieran en casa de mi mamá, cerca de Waxhaw (Union County), para dirigirnos al dowtown de Charlotte al Bank of America Stadium, un impresionante escenario con capacidad de albergar a más de 70 mil personas.

En los alrededores la fiesta estaba totalmente prendida, gente en los parqueaderos aledaños con las puertas traseras de sus autos abiertas, con sus asaderos portátiles echando humo, hablando más alto de lo normal, latas y botellas de cerveza vaciándose con agilidad en hombres y  mujeres contentos por igual. Era sin lugar a duda, presagio de buena party . "Solo un abstemio radical sería capaz de pasárselo mal" me dije a mí mismo, cuando ya nos acercábamos a la entrada principal,  mientras  un par de  músicos callejeros, con una batería y un trombón, nos hacían mover el esqueleto y recordarnos con canciones navideñas que habían motivos más que suficientes para celebrar.

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"Es aburridísimo", "no se entiende qué mismo están haciendo", "es larguísimo y cortado, le falta continuidad", "solo van a beber y a tragar, es lo único que realmente les importa", "lo mejor son esas cervezotas y la comida chatarra que venden adentro", "es un ajedrez en movimiento", "es súper táctico, es increíble el trabajo estratégico de equipo", "juegan varios equipos en uno", "It's awsome, it's amazing to see giants moving like bullets that think", (Es increíble, es impresionante ver gigantes moviéndose como balas que piensan), "Cam Newton es una bestia", "el football americano es genial", "el football americano es una mierda"; fueron  algunos de los preconceptos más impactantes con los que llegué aquella víspera de Noche Buena al estadio de los Panthers,  arribando con tiempo para agenciar la primera cervezota (los precios también merecen aumentativos, tomando en cuenta que cada cerveza cuesta alrededor de 9 a 10 $).

Encontramos pronto nuestros asientos, apenas nos ubicamos empecé a preguntar más que un niño de tres años a La Andy, ella con su paciencia habitual y su afilada capacidad de lidiar con niños y traducir jerga norteamericana, me introdujo paso por paso al ritual. Luego de ocupar nuestras ubicaciones y comprobar que el frío sería tolerable, se vino el tradicional himno cantado a capela por una joven artista proveniente de los celebrity shows de la TV, y tras el ingreso en conjunto del equipo defensivo, llegó el turno de los héroes de la ofensiva, quienes uno por uno se integraron tras la pomposa introducción de la voz del estadio que predecía la llegada de los players, quienes hacían su aparición saliendo por un arco esquinero en el que el fuego cruzado lanzado por unas máquinas  enaltecía la llegada de guerreros  que atravesaban cortinas de humo, luego movían su cuerpo siguiendo la poderosa música rock, con el fin de enaltecer su ánimo y encender a la afición.

Cuando ya todos los humanos mortales  terminaron de ingresar, llegó el turno para que Superman dijera presente. "Sin héroes todo sería menos divertido y las historias estuvieran huérfanas de sentido; sin superhéroes todo estaría perdido en ciudad gótica; sin dioses todo sería ausencia" filosofé cuando "Cam" Newton apareció tras cruzar una cortina de humo y  superar las llamaradas que adornaban la entrada del  famoso quarterback que lidera la tabla histórica de la NFL como mayor anotador de touchdowns de carrera. En las gigantescas pantallas de video ubicadas en las dos cabeceras, se pudo ver al impresionante atleta de 1,96 metros y 111 kilos, de raza negra,  quien entró mirando al cielo, con el número 1 en el dorsal, asumiendo su condición de superhéroe, hizo el inequívoco gesto que el hombre de acero realiza cuando se despoja de su disfraz de humano: arrancarse la camisa y mostrarle el pecho al mundo, ese pecho al descubierto en el que una "S" indica que un superhombre está dispuesto a hacer su trabajo.

 

En las tribunas familias bailando a la espera de captar la atención de las cámaras y aparecer en las pantallas gigantes, aficionados eufóricos a los que nunca les faltó una cerveza, ubicaciones que a punto de empezar el juego se iban cubriendo con gente que antes de llegar a su asiento se habían asegurado de haber conseguido todo lo necesario: cervezas, gaseosas, cocktails, donuts, chips, pretzels, hot dogs, pizzas, piezas de pollo apanado, popcorn y toda la gama de comida rápida que usted lector se pueda imaginar. El partido ya había empezado pero en esos momentos ver a la gente resultaba más atractivo y permitía interiorizarse más, ya no sobre el juego, si no sobre el espectáculo de la gente, sus costumbres y su conciencia de formar parte del espectáculo.

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Mientras La Andy me seguía explicando  y revisaba  cómo iba su posición en el fantasy football, el tiempo se consumía mientras los más ignorantes sobre el juego, asumíamos que no pasaba nada interesante más allá de algunos goles de campo  y ningún touchdown. Hasta casi terminado el segundo cuarto se registraba  empate a 6 en el marcador. Ella  me inquietó faltando un par de minutos para que se termine el segundo cuarto y estábamos cerca de entrar al descanso: "¿Quieres  ir a dar una vuelta por los pasillos? Acá ya no va a pasar nada" me dijo, a lo que contesté parándome del asiento y buscando el camino para ir a comprar algo, no sabía qué, pero algo me hacía falta. "Ya estoy más adaptado, a consumir se ha dicho" pensé. Paramos en el primer espacio que encontramos, un gran salón con dos barras de bar enormes de cada lado y con pantallas gigantes y monitores por todas  partes  que trasmitían el partido. Una vez conseguimos un par de puestos en una de las mesas, La Andy me explicó al ver a un caballero que rondaría los 70 años,  un señor que se notaba que tenía  mucha "pasta" (como dicen en España), quien estaba solo sentado junto a varios tragos ya consumidos y con otro en proceso de ser engullido con premura, viendo el partido en una pantalla gigante: "este man tiene los asientos junto a los nuestros, pero toditos los partidos solo viene a beber" me contó. "Entonces ¿si hay gente que solo viene a chupar?" pregunté inquieto. "Totalmente" contestó mi hermana con la contundencia de quien tiene absoluto conocimiento de causa. Mientras mirábamos la fauna humana que estaba sentada y circulaba cerca nuestro,  vimos en la pantalla gigante (con el cálculo poco científico del ojímetro entre La Andy y yo llegamos a la conclusión que medía cerca de 3 metros de alto por 8 de largo) como Damiere Byrd capturó  en su propia línea de anotación un saque de retorno pateado por los Bucaneros para correr  103 yardas (94 metros) y anotar el primer touchdown de la jornada en impresionante proeza.

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Mitigué el malestar de no haber visto en vivo la gran jugada acercándome a la barra para comprarme un delicioso bloody mary que me acompañó en la vuelta al anillo que dimos por el pasillo junto a Danny y Danielito, donde pudimos ver lo bien que se trataban los acaudalados asistentes a lujosas suites y cómo una gran mayoría de aficionado ataviados de camisetas con el número 1 de Newton o vistiendo variopintos productos del merchandising de los Phanters, paseaban como  nosotros, abriendo la boca, la mayoría con algo de comer o beber en la mano, por unos pasajes en los que a pesar de la gran cantidad de transeúntes parecían ser inmunes al desorden.

De vuelta en nuestro sitio,  me di cuenta que si bien cada tiempo de juego dura 15 minutos y ya se habían jugado 2 tiempos, había transcurrido cerca de una hora y media de tiempo real, con lo cual las cervezotas  y los cocktailes empezaban ya a  pintar tonos rosas y rojos en los cachetes de algunos aficionados de profunda tez blanca, cada vez más felices y expresivos ellos; en tanto que en algunos niños, sobre todo las niñas, se notaba ya gestos de aburrimiento y ruego interno porque termine pronto el tormento. 

Jesus Wilson en el tercer cuarto anotó un touchdown que puso a los Bucanneros 16 a 12 por delante en el marcador. De ahí en adelante la sensación de que el partido se escapaba estuvo presente hasta el final del match. Graham Gano acercó a los Panthers con un gol de campo (15 a 16), pero Patrick Murray faltando 5 minutos  del último cuarto anotó un gol de campo que puso las cosas 15 a 19 a favor de la visita, por lo que en los últimos minutos pude  ver en los fans de los Panthers, principalmente en mi cuñado Danny, el rostro de padecimiento que he podido reconocer en fans de muchos otros deportes cuando su equipo va perdiendo pero conservan la esperanza que algún jugador se convierta en superhéroe y cambie el susto por sonrisas.

Dice Jorge Valdano que un futbolista (de soccer hablamos) puede valorarse por tres velocidades: la primera es la técnica, que es la capacidad del jugador de relacionarse y controlar el instrumento para darle una correcta dirección y un acertado tratamiento a la siguiente jugada, de la manera más precisa y efectiva para que sus compañeros lleguen con ventaja a su intervención; la segunda, la velocidad de pensamiento, tiene que ver con la capacidad que tienen algunos jugadores de dibujar en su cabeza un mapa de opciones antes que siquiera el instrumento llegue a su poder, para poder luego elegir la mejor opción posible y construir así juego de una manera efectiva o encontrar los espacios que otros no pueden ver; la tercera velocidad es la física, que tiene que ver con la  mayor o menor rapidez que tiene un jugador para trasladarse con o sin pelota. Si buscamos el por qué del sobrenombre de Superman tal vez la respuesta esté en  que adaptando los conceptos de Valdano al Football Americano, Cam Newton lo tiene todo.

Cuando solo un touchdown servía para que los más de 70 mil aficionados se fueran felices a festejar las navidades en los diferentes condados aledaños a Charlotte, Cam, el jugador franquicia, por quien la gente es capaz de pagar entradas con precios realmente escalofriantes para ir a ver a los Panthers,  la real esperanza del equipo de las Carolinas de quedarse alguna vez con el Super Bowl, asumió su condición de líder y fue más Superman que nunca:  para empezar fue Clark Kent, el humano torpe que es incapaz de controlar sus manos cuando en el último intento que tenía su equipo para marcar se le escapó  el balón como agua entre unos dedos que no obedecían las órdenes del cerebro; y fue finalmente Superman, al recomponerse del error de Clark y recoger del piso la pelota que el mismo había extraviado, para atravesar con su inmenso poder la última barrera compuesta por una defensa de los Bucanneros que veían cómo el Hombre de Acero había conseguido con su poderío penetrar la línea defensiva de Tampa y anotar el touchdown número 54 de su carrera, para alejarse en su record particular de ser el máximo anotador de touchdown en carrera de la NFL.

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(Dar clic sobre la foto del tuit para ver video de la jugada)

22 a 19 a favor de los Panthers, delirio en la afición, sonaba la música de la victoria en los altoparlantes, abrazos entre eufóricos fans, ya a esa altura completamente colorados por la emoción y por las 3 o 4 horas de ingesta de alcohol, a los que les faltaban  brazos para estrecharse. Ver la a ilusión y la felicidad en la cara de Danny  y principalmente ver la cara de Danielito, me hicieron dar cuenta que claramente  lo vivido valió la pena.

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A la salida nada alteró el orden, ni el triunfo, ni los ebrios, ni los llamativos y ciertamente adefesiosos trajes navideños que algunos aficionados vestían, ni los secos pero comunitarios cánticos entonados por una afición que se despedía mientras desalojaba el gigante Bank of America Stadium, soñando en haberse portado tan bien como para que este año Santa y principalmente Cam Newton les regalen el primer título de la NFL de su historia.

 

Nota del editor:

Las palabras o grupo de palabras escritas con color rojo son hipervínculos que contienen videos, webs o páginas que permiten profundizar sobre el contenido referido, a los cuales se puede acceder mediante en un clic sobre el enlace resaltado.

Notas aclaratorias

* Snap-back: Es la acción que realiza el center al pasar el balón entre sus piernas desde la línea de scrimmage al quarterback y existen dos modos de entrega: snap corto (directamente de la mano del center a la mano del quarterback) y largo (el balón es lanzado hacia atrás) en formaciones shotgun. La mayoría de las jugadas comienzan con un snap.

**Down: Se entiende por down u oportunidad el periodo comprendido entre la puesta en juego del balón y el fin de la jugada. Las dos formas básicas de desarrollar una jugada en el fútbol americano son con ataques terrestres (acarreando el balón) y con ataques aéreos

El fin de una jugada está condicionado a diferentes circunstancias, siendo las comunes cuando un pase no tiene éxito (pase incompleto), cuando el jugador que lleva el balón es derribado por un contrario dentro del terreno de juego o bien cuando sale del mismo por las bandas ya sea por decisión propia o por ser empujado por un contrario.

Si un jugador cae sin que algún jugador contrario lo haya derribado o por lo menos tocado, puede levantarse y continuar con la jugada. Si cae solo y antes de que se levante un jugador contrario lo toca, entonces la jugada termina debido a un down por contacto.

*** Sistema de puntos:

Touchdown (TD): Es la forma más valiosa de anotación y se consigue cuando un jugador del equipo ofensivo entra a la zona de anotación contraria con el balón o recibe un pase completo en ese lugar. Al equipo que consigue un touchdown se le otorgan 6 puntos. Además, el equipo que anota un touchdown tiene derecho a realizar una jugada desde la yarda 2 y puede incrementar su cuenta de puntos mediante un:

Extra point: Consiste en pasar el balón por el goalpost mediante una patada y se suma 1 punto al equipo atacante.

Conversión de dos puntos: Consiste en intentar llevar de nuevo el balón hasta la zona de anotación en una sola jugada, bien mediante la carrera o el pase, y se le suman 2 puntos.

Field goal (FG): Consiste en meter el balón entre el goalpost mediante una patada y se conceden 3 puntos en el caso de conseguirlo. Generalmente se intenta un field goal cuando el equipo llega al cuarto down o quedan pocos segundos en el reloj y se encuentra cerca de la zona de anotación contraria (normalmente entre la yarda 40 y la zona de anotación).

Safety (ST): (conocida de manera errónea como "auto-anotación") Se produce cuando la defensa logra derribar al jugador atacante que está en posesión del balón dentro de su propia zona de anotación, o bloquea un punto en la zona de anotación. Otra forma de anotar un safety es si el jugador atacante se sale del campo por las líneas laterales de su propia zona de anotación. Se conceden 2 puntos al equipo defensor.

****Línea ofensiva

El objetivo del equipo atacante es avanzar la mayor cantidad de yardas para llegar a la zona de anotación o de field goal y conseguir puntos. Hay dos maneras de avanzar: mediante el pase (lanzando el balón a otro jugador) y mediante la carrera (correr con el balón).

Posiciones de los jugadores ofensivos:

Quarterback (QB), llamado también "mariscal de campo" en el ámbito hispanoamericano, es el jugador sobre el campo que recibe directamente las instrucciones del entrenador sobre la jugada que se va a realizar. En primer lugar explica a sus compañeros de equipo la jugada que van a poner en práctica en el huddle. Una vez formados, el QB se coloca siempre detrás del centro para recibir el balón mediante un snap. Antes de iniciar la jugada, el QB aún puede cambiarla sobre la marcha con un audible si lo considera necesario, o pedir un tiempo muerto para reconsiderar la situación con su entrenador.

Después de recibir el balón, el quarterback sólo puede hacer 3 cosas:

- Correr él mismo con el balón.

- Poner el balón directamente en las manos de un corredor para que inicie una carrera.

- Realizar un pase.

Es una de las posiciones más complicadas y técnicas de un equipo y es un jugador fundamental para el desarrollo del juego, ya que debe leer la táctica que utiliza la defensa rival y saber decidir con rapidez la opción más conveniente, además de tener un brazo fuerte y buena puntería para lanzar el balón al lugar adecuado para que el receptor pueda atraparlo y avanzar con él.

Offensive tackle (OT); Guard (G); Center (C): estos 5 jugadores conforman la línea ofensiva. Se destacan por su envergadura y peso (algunos pesan más de 150 kilos) y sus siluetas no son nada atléticas, sin embargo son ágiles y fuertes. El objetivo de estos hombres es simplemente formar una barrera para que ningún hombre de la defensa les sobrepase y llegue hasta el quaterback o el portador del balón. En las jugadas de carrera, además de bloquear también se encargan de abrir huecos para que pueda pasar el corredor. Estos cinco jugadores reglamentariamente son inelegibles para recibir un pase del quarterback. Son jugadores muy importantes ya que si no abren huecos para el corredor no se puede correr con el balón y si no protegen al quarterback no se puede pasar el balón.

Running back (RB): se colocan habitualmente detrás del quarterback, en lo que se llama backfield. Todos los corredores se llaman genéricamente running backs, pero los hay de varios tipos:

-El halfback (HB) o Tailback (TB) es el corredor que recibe la mayoría de los balones y que lleva todo el peso del juego de carrera. De todos los hombres en el backfield suelen ser quienes se ubican al fondo y son útiles para carreras largas ya que al recibir el balón varias yardas detrás de la línea de golpeo tienen mejor visión del campo y más fuerza en su carrera. Físicamente tienden a ser jugadores de corta estatura pero muy rápidos y ágiles.

-El fullback (FB) es un corredor que se ubica muy cerca de la línea de golpeo o justo detrás del quarterback. Se coloca en una stance o posición de tres puntos y no suele recibir el balón sino que tiene como misión principal realizar bloqueos para abrir paso al halfback. Físicamente son más pesados y grandes que los halfbacks, y normalmente sólo corren con el balón en jugadas de poco yardaje debido a su gran fuerza y potencia.

Wide receiver (WR): son los encargados de recibir los pases del quarterback. Son jugadores que se alinean en las bandas o dependiendo de la jugada los alas cerradas ofensivas son los que van alineados a la marca del balón, y al iniciar la jugada inician la carrera hacia el campo rival esperando en el camino recibir un pase. Físicamente suelen ser altos y muy rápidos, no necesariamente los más fuertes.

Tight end (TE): es un jugador versátil porque puede actuar como un bloqueador más o como un receptor de emergencia, generalmente en jugadas de improvisación. El tight end o ala cerrada en México, se sitúa siempre junto a la línea ofensiva junto a uno de los tacles, normalmente en el lado fuerte del quarterback. El tight end suele quedarse cerca del área de influencia del quarterback para apoyarlo ya sea bloqueando a los rivales o recibiendo un pase corto, razón por la cual se le considera una válvula de seguridad.

Safety:  es la otorgación de dos puntos para el equipo defensivo por taclear al acarreador del balón dentro de su propia "zona de anotación", seguida por el despeje del equipo ofensivo desde su propia yarda 20 (para cambiar la posesión del balón).