ANÁLISIS: Lo bueno y lo malo de la Selección Ecuatoriana Sub 17

Foto: FEF

 

Por Paúl Peñaherrera Cevallos

 

 

Después de cuatro partidos que Golazo.ec analizó y observó detenidamente a la selección ecuatoriana sub-17 les proponemos esta lectura como un ejercicio de debatir el fútbol ecuatoriano, la necesidad de crear una identidad y de generar una conciencia de la importancia que tienen estas categorías en el espectáculo que se ofrece en el fútbol profesional ecuatoriano.

Primero, es fundamental dejar fuera del debate a los jugadores. A los quince años creemos que lo más importante es disfrutar de jugar el fútbol. Toda la presión que se genera por empresarios, dirigentes e incluso cuerpos técnicos nos parece despreciable. La sociedad necesita reaprender que esto es un juego y que nadie muere si se pierde. Recuperar la esencia del fútbol es una tarea del mundo.

Segundo, arranquemos con los PRO del equipo del profesor Alcocer, de esta manera no nos acusan de solo criticar. El equipo logró entender la mecanización del juego. Esto quiere decir que los jugadores ocupan sus lugares, que las jugadas son ensayadas y eso se trata de replicar en la cancha. También es importante que el equipo dejó a un lado la fuerza física, la falta innecesaria y la mala intención. Esa característica tan horrible de golpear al rival. Los muchachos también son respetuosos con el árbitro y no tratan de engañarse a ellos o a la afición. Todo esto deberían aprender los profesionales.

Finalmente, y muy importante, son las jugadas a balón paradas. Entrenar el cobro de tiro libres, los tiros de esquina, laterales y saques de arco. La mayoría de goles de esta selección fueron a partir de estas jugadas ensayadas.

Tercero, hablemos de los CONTRA. Lamentablemente las cosas negativas son mayores en este proceso de Alcocer. El técnico ecuatoriano prefirió mantener una lógica implantada desde Dráskovic. Escoger a jugadores según estatura y físico. Los centrales tienen que ser altos y fuertes igual que el centro delantero. Recordemos a Byron Tenorio y a Eduardo Hurtado reemplazaron a Jimmy Montanero y a Carlos Muñoz.

En la selección sub 17 se ha desnudado que poner dos jugadores grandes en el centro de la defensa no quiere decir que no te van a hacer goles de cabeza. Se pierden las marcas y se sufre cada pelota que va al área. Esto es un mal del fútbol profesional. Lo decía siempre Fabián Frías, hoy técnico del Colón de Manabí y colaborador de esta página. No se logra corregir los errores porque se sigue manteniendo la misma receta.

La delantera es otro caso igual. Oportunidades existieron durante todo el campeonato, pero la falta de definición impidió que varios partidos gane Ecuador con holgura. Tendremos que esperar hasta que el muchacho tenga 24 años para que sea goleador. La definición se enseña desde pequeños, ser defensa se aprende en estas categorías, pero se replica los errores de hace 15 años.

Ecuador juega sin pelota y no presiona al rival. Durante la época de los colombianos la importancia de la pelota para atacar y defender fue fundamental. En la época de Quinteros la presión alta para recuperar el balón y buscar ir para adelante se nota. La sub-17 ni maneja la pelota ni presiona arriba. Juega a lo Nacional de Paulo Massa. Puntazo adelante y esperar que Evelio haga los goles. Meter el gol y defender con 11 atrás.

Si la decisión es jugar sin pelota, al contra-golpe, algo válido en el fútbol moderno, es necesario practicarlo. Ecuador salía rápido por las bandas, las defensas estaban mal paradas porque el equipo contrario estaba buscando el gol pero los muchachos no sabían finalizar las jugadas, no llegaban al arco rival, querían aguantar la pelota y luego la perdían.

Ecuador tuvo a uno de los mejores jugadores del Sudamericano: Rezabala, es uno de los pocos que rompe el molde. Piensa el partido, la mayoría de sus pases son acertados, es decir entiende el juego. Pero el equipo no lo entiende a él. Se pierde en labores defensivas y nunca encontró su socio.

Ecuador tiene poca oportunidad de ir al mundial. Pero en esta categoría, si bien es importante el logro, más importante es que los muchachos entiendan el juego. Pero en el Ecuador les tiene sin importancia a los dirigentes el desarrollo del deporte. No existe una identidad que se pasa de generación en generación y que se construye desde las bases. La culpa no es de Alcocer, como la culpa no es de Rodríguez si no le va bien en el mundial; la culpa es que no existe una cabeza en inferiores que defina el fútbol que se quiere practicar y que sea coherente con un proyecto de mayores. El problema también es de una sociedad futbolera que no le importa las juveniles y que entiende este deporte desde el éxito y no desde el juego.