Análisis: #SerieB Campeonato Ecuatoriano de Fútbol 2015

 

El campeonato Serie B jugado en 2015 en Ecuador contó, como pocas veces, con una paridad en el tema regional sierra vs. costa, esperando ya el surgir de un equipo amazónico para hablar con propiedad de un torneo nacional. Pero resaltó, como pocas veces, la participación de clubes con rica historia en las páginas de nuestro fútbol. Constituye tal vez, este 2015, de los mejores torneos por la categoría en competitividad, pues, hasta el final, la expectativa por el ascenso nunca fue absoluta y se quedaron en el camino clubes que por nombre y presupuesto se intuía su ascenso, como el fracaso olmedino.

Pero además, conscientes, durante el transcurso de la competencia del nacimiento de la Liga Profesional de Fútbol para 2017, que implica una seguridad en el hecho de competir en primera y naturalmente tener mayor opción de continuidad, hecho que obliga a estar a la altura de la competencia.

Desarrollando un análisis crudo del torneo, se presumía que los equipos con mayor inversión para la lid, serían los opcionados a clasificar. Recordemos los competidores y sus presupuestos: 1) Macará 1.200.000 usd; 2) Olmedo 1.200.000 usd (talvez, más, único club que no hizo pública su inversión) Hecho imperdonable de parte la FEF, como ente controlador del torneo; 3) Imbabura 1.200.000 usd; 4) Delfín 1.000.000 usd; 5) LDU Portoviejo 900.000 usd; 6) Técnico Universitario 800.000 usd; 7) Fuerza Amarilla 800.000 usd; 8) Azogues 700.000 usd; 9) Espoli 600.000 usd; 10) Manta 600.000 usd; 11) D. Quevedo 600 usd; 12) Gualaceo 450.000 usd.

De esa manera, como ya habíamos analizado en Golazo, se pensaba como favoritos para el ascenso a los clubes que más invertían, (sin necesariamente contratar a los mejores jugadores) a su historia, su peso, su hinchada y sus plazas. Una nueva lección de que el fútbol no es rígido, ignorante de lo establecido y sobre todo, un juego que premia al hambre de gloria. Porque no fue, y talvez, no será nunca, un campeonato que invite al hincha a ver buen trato al balón, si no más bien una gala a priorizar al fuerte, al atlético, al rechazo de punta y al gol producto del hacerse sentir fuerte, ante no solo el rival, sino además ante el lamentable, mediocre y paupérrimo arbitraje nacional. Así, lastimosamente, queda muy poco para aportar como el surgir de jóvenes figuras para lo que vendrá y como siempre, la B, es el cementerio de los jugadores de avanzada edad que se resisten a abandonar el profesionalismo y con su experiencia, consolidan a los equipos, que hicieron malabares, para poder cumplir en lo económico.

Naturalmente, los opcionados al ascenso desde el inicio eran, Macará y Olmedo, por presupuesto e historia. Al final, el gran campeón fue Delfín, de la mano del ex D. Quito, Fabián Bustos, quien recibió el apoyo y la credibilidad de una dirigencia que jamás dudó de su capacidad y tuvo gran empatía hacia el grupo. Mérito del argentino al armar sobre todo su línea de defensa, con tres, al apostar por el paraguayo Francisco Silva como cacique, más Pablo Saucedo y Elvis Bone, de largo, su factor determinante para lograr el campeonato, sin olvidar en el arco a Rolando Ramírez. Bustos entendió de que se trata la serie B, que se resume en que si se tiene serias aspiraciones a ganar, hay que ser muy fuerte atrás. Por esa razón Bustos es el mejor entrenador de la temporada y el éxito es muy justo por su propuesta ofensiva y ganadora. Además, y lo más importante, es que Delfín, contará con esta misma base para la Serie A, un hecho no habitual, pues los clubes de la A, siempre procuran reforzarse con las figuras de la B.

El club mantense, se impuso a Macará y Olmedo con menor inversión, resaltando su historia, que aparenta ser nueva, al crearse un 1 de Marzo de 1989, pero hereda la historia de otro clásico club, 9 de Octubre, fundado el 27 de Septiembre de 1961. Es importante conocer la historia y por eso, Delfín regresa con mucha ilusión, pero con solidez y justicia por lo que mostró y es justo destacar a Freddy Benito Olivo (otro ex D. Quito), Pablo Cifuentes, Janderson Pereira, César Moreira y el viejo matador Maximiliano Bevacqua, como los pilares del éxito mantense.

La gran sorpresa, fue el ganador de la segunda plaza para el ascenso. En hora buena para nuestro centralizado torneo, que el 9 de Mayo de Machala, plaza testiga de grandes páginas de nuestra historia, que incluyen abrigar finales de campeonato, regrese a la alta competencia. Pocos hubiéramos imaginado, que para que regrese Machala a Primera A, sin el histórico Audaz Octubrino del ayer, lo haga a través de un joven club fundado un 23 de Diciembre de 1999, llamado Fuerza Amarilla Sporting Club. El ascenso de este club, constituye la gran sorpresa de la competencia, al plasmar con una inversión económica bastante considerable, una participación que la supo imponer en la cancha, con la desventura de no tener un nombre participativo en comparación de los grandes perdedores como LDU Portoviejo, Macará, Técnico Universitario, Olmedo o Manta, clubes con recorrido en Primera A e incluso con participación copera (Técnico Universitario, Olmedo o Espoli), y contra todo pronóstico, hacerse fuerte sobretodo en la recta final, para de la mano del paraguayo Duarte, ascender. A diferencia del campeón Delfín, los de Machala iniciaron la temporada con Angel García como entrenador, y prácticamente, en la recta final, decidieron encaminar su reto a Duarte, quien nuevamente demuestra ser un estratega ganador, sobre todo para la categoría, plasmando la esencia que lo caracterizó como jugador, con el mérito adicional de no haber armado su equipo y con lo que tuvo le devolvió a Machala el fútbol profesional en la Serie A.

La gran figura con la que contó el equipo a lo largo de la temporada, fue sin duda Jhon García, quien incluso llegó a retar a la hinchada, que debe sentirse avergonzada por reclamarle entrega,  el veterano jugador (debutó en D. Quito hace más de 19 años), respondió no sólo con entrega, si no con experiencia y goles, otro acierto de Duarte al no experimentar y mantener al cerebral jugador como opción de creación de juego.

Lo triste, lo de siempre, las mínimas figuras jóvenes que aparecieron para nutrir el futuro del Ecuador y más bien aplaudir a veteranos que denotan, el distinto tipo de juego entre A y B, en donde la A condena al veterano por ser un juego de mayor vértigo. Sin embargo, nombres como Pelayo (Técnico Universitario) Michael Endara (Delfín), Pablo Cifuentes (Delfín) Romario Caicedo ( Olmedo), Roger Rentería ( Fuerza Amarilla), constituyen en lo destacado para pensar en elevar el nivel de nuestro fútbol Insistir en que Olmedo es el gran perdedor, al no clasificar, con una numerosa nómina que superó los 45 jugadores, sumado a LDU Portoviejo que hizo un pésimo torneo, llegando incluso a coquetear durante gran parte de la competencia, con zona de descenso, un hecho inusual para la popular Capira.

También es necesario manifestar lo duro, feo, pesado e indignante que es para un comunicador seguir fecha a fecha un torneo carente de auspicio, de hinchada, de buen arbitraje (igual que la A) pero sobre todo, carente de espectáculo y calidad, sumado al pésimo estado de las distintas canchas.

A ritmo de tortuga mejora nuestro fútbol, en donde si me preguntan, si al igual que en la A, en la B tampoco existen buenos centrales. La respuesta es un triste no, que se refuerzan con mediocres extranjeros y veteranos jugadores en esa ubicación. Es momento de entender que no es requisito indispensable ser grandote, fuerte y rápido para jugar, urge calidad y buen trato al esférico.

Por otro lado, aún falta conocer que equipos descenderán a Segunda Categoría, y aquí si se aplica el tema de los que menos invirtieron son los más indicados a dirigirse al abismo, siendo firmes candidatos el Azogues, Espoli, D. Quevedo e incluso, la histórica LDU Portoviejo. A diferencia de los clubes anteriormente nombrados, Espoli, el club que representa a la policía nacional que nació fuerte y solvente, incluso con aventura internacional, da la sensación de cada vez ser más débil,  pasó de ser un club capitalino, a un errante ansioso de encontrar, primero identidad y segundo una plaza donde encuentre simpatía. Esta vez probó en Santo Domingo y el experimento talvez le resulte muy caro.

Así es la Serie B, un torneo en que los clubes participantes deben aprovechar al máximo, sobre todo los clasificados, con el tema de la Liga Profesional, hecho que en cierto modo, garantiza, si se trabaja como se debe, realizar proyectos no cortos de una temporada, sino por lo menos de dos, ahí radica la motivación de los clubes Serie B.

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