#Lunesdegoles OPINIÓN: El campeonato ecuatoriano es un insulto a la afición y al hincha

#Lunesdegoles OPINIÓN: El campeonato ecuatoriano es un insulto a la afición y al hincha

 

El hincha ecuatoriano está entre el límite de fiel y del tonto útil. En los últimos 30 años los aficionados al fútbol han sido testigos de como los grupos de poder se han apropiado del deporte y lo han convertido en un espectáculo mediocre en el que unos pocos ganan mucho y la mayoría pierde. Los clubes han fracasado en ser verdaderas sociedades. No ofrecen participación activa con sus miembros, no hay un vínculo con la sociedad y por supuesto la democratización del fútbol es una utopía lejana. Los que maman la teta del fútbol no la quieren soltar y se hacen millonarios.

Los pocos o muchos que pagamos los fines de semana para ver el fútbol somos sometidos a toda clase de maltratos. Desde que no se respeten los puestos hasta espectáculos paupérrimos de 22 personas que hacen cualquier cosa menos jugar fútbol. A los dirigentes desde hace rato les dejó de importar las gradas vacías. Han logrado que el fútbol sea pagado. La tajada por televisión es mayor y el engaño es descarado. Roles de pagos falsos, jugadores insultados, vapuleados y extorsionados, afición desepcionada.

Todo eso ya lo conocemos. Pero  el sábado en el Atahualpa el insulto fue descarado y de frente. Un partido de fútbol de primera categoría de Ecuador se jugó mientras se seguía desarmando la tarima de un concierto realizado el viernes. Afna y la Concentración Deportiva de Pichincha viven en Macondo. Les importa un pepino que esos fierros puedan ocasionar un accidente, les importa un pepino la seguridad de los jugadores, les importa un reverendo comino el espectáculo.

Por supuesto que nadie espera que un partido U Católica vs Guayaquil City lleve más de 200 personas. Pero esas personas merecen respeto, merecen ir a un espectáculo que para lo que propusieron los equipos es bastante caro. La Federación, sus clubes y asociaciones tienen la obligación de cuidar al fútbol en su forma y su fondo. Por supuesto esto no se puede esperar de dirigentes que han manchado la pelota de distintas maneras. Tanto la U Católica como Guayaquil City, pensando en sus hinchas, debieron retirarse del campo de juego. El árbitro, pensando en el fútbol, debió suspender el encuentro. Los jugadores, pensando en su salud, debieron decir que no se juega. Los técnicos, cabezas de los equipos, pensando en sus jugadores, debieron protestar.

A la final se jugó el partido. A nadie le importa el fútbol, ni los hinchas ni el espectáculo. El silencio es complice y encubridor. El campeonato ecuatoriano de fútbol es un insulto a los hinchas. Pero mientras haya tontos útiles, complices de un sistema corrupto, la mediocridad será reina y señora en los estadios del Ecuador.