OPINIÓN: Cuando el fútbol ya no es el espectáculo

OPINIÓN: Cuando el fútbol ya no es el espectáculo

 

Por Arahi Vega

 

No hay que ser barcelonista, ni el más fanático del fútbol para no saber quién es Máximo Banguera.  Sin quitar su historial como arquero de uno de los clubes más representativos del país, ni su paso por la selección, existe otro hecho por el que más de uno lo recuerda. Aquel desmayo en la tercera fecha de la Copa Libertadores del año 2015. Era el minuto 88 cuando el portero canario fingía estar inconsciente antes de ser expulsado.

Fuera del material que esta imagen generó para crear memes, videos y hasta monigotes. Fuera de la broma y la justificación; el hecho dejó mal parado al fútbol ecuatoriano “que vergüenza” dije, aquella vez.

Dejando de lado ese hecho (que es el abreboca de este artículo) hablaré de El Nacional y sus últimas participaciones a nivel internacional. Aún latente está lo ocurrido hace un año contra Atlético Tucumán (la historia y el desenlace lo conocemos todos). Con el marcador a favor, y un sinsabor para los conocedores del fútbol, El Nacional llegó a Bolivia con una ligera ventaja.

Antes de terminar el encuentro y como una especie de deja vú, pudimos ver como el portero de EL CLUB DEPORTIVO EL NACIONAL se dejaba caer producto del breve roce de la mano del árbitro quien le pedía levantar la mirada para sacarle una tarjeta amarilla (bien merecida por quemar tiempo). Que vergüenza, volví a decir, 3 años después  y ahora con mi equipo.

De pronto las comparaciones con Banguera empezaron a surgir; el problema es que este tipo de actos han deteriorado la manera de ver y vivir el fútbol. Cada vez hay más poses y menos juego, lo cual preocupa, ya que estamos acostumbrados a que el resultado maquille los problemas.

 Si El Nacional no conseguía una clasificación, seguramente este tema pesaría para muchos de los que creen que ser hinchas es cuestión de celebrar las victorias y despotricar en las derrotas, “resultadistas” se les dice.

 Con todos estos antecedentes, solo puedo pensar que hoy por hoy, de lado quedó la táctica, el control del balón o eso de querer imitar a los grandes del jogo bonito. Hoy prima el espectáculo basado en el show y la viveza, frutos de un ego mal infundado por los clubes, la prensa y los hinchas.

Queda rondando en mi cabeza qué pasa después de estos partidos, qué pasa antes, qué les dicen en los entrenamientos.

No me imagino a alguien enseñando cómo quemar tiempo, cómo hacer para entrar y a los 2 minutos ganarte una amarilla. No me lo imagino y por lo mismo no sé de dónde se sacan tantas malas mañas. Tenemos tantos imitadores de Cristiano Ronaldo, Zlatan y Baloteli, imitadores de actitud pero no de juego. 

Si existen personajes a los que Padilla podría imitar, bien podrían ser el ‘Bacán’ Delgado, Lautaro Chiriboga o Johvani Ibarra que, como dice mi mamá, “nos ponían los pelos de punta pero siempre elegantes, siempre profesionales”.

Estas actitudes, muchas veces celebradas, muchas veces replicadas no se quedan en el fútbol nada más. Son el reflejo de la sociedad en la que vivimos, en la que el más vivo es premiado y el honesto señalado.  Y es que simplemente, a falta de talento que comience el show. 

El Nacional avanzó a una nueva etapa de la Sudamericana, y como hincha, claro que me alegra; pero me alegraría más volver a ver a figuras del fútbol y no a “figuretis” de las redes.