PERFIL`TITE´: En busca del rebaño sagrado

En el 2003, cuando Tite dirigía al Grêmio de Porto Alegre,  el ex presidente del equipo tricolor, el vigente campeón de la Libertadores, Flávio Obino, junto al vice, Luis Eurico Vallandro, no estaban contentos con la alineación que colocaba Tite, sobre todo  por los futbolistas: Fabri, Anderson Lima y Luis Mário.   

Luis Eurico Vallandro expresaba en una llamada filtrada: “No cabe  preservar las ovejitas en el negocio”.

Después de esta charla,  al poco tiempo salió del equipo el entrenador: “Las personas que acompañan  a mi trabajo dos años  y medio pueden decir  que es lo que ocurre aquí adentro”.

Adenor Leonardo Bacchi: más conocido como Tite nació el 25 de mayo de 1961 en Caxias do Sul, municipio que pertenece al estado de Río Grande do Sul.

Tite, gaúcho obstinado hasta decir basta,  terco como caudillo en batalla vencida y orgulloso como quien nació en la pampa.

Gaúcho como Dunga y gaúcho como Felipão: Luis Felipe Scolari. Necio como él mismo.

Tite, como jugador se desempeñó como volante defensivo pero su carrera fue cortada debido a las lesiones que  le atormentaron a su rodilla. Jugó en el Caxias, curiosamente  por la insistencia de Scolari,  quien también jugaba en ese club.  El periodista, José Orlando Asencio, cuenta que Felipão  fue a ver una final intercolegial, porque algunos padres le habían dicho que en la escuela, Emilio Meyer, se destacaba  un jugador apodado de Tite. Pero al final del partido, Felipão se acercó al jugador equivocado y que llevaba el sobrenombre de Ade, pero que fue figura del partido, Ade, ya entrenaba  en otro equipo  y trabajaba de mensajero en concesionario de carros.  

Entonces Ade  se convirtió en Tite. Como profesional jugó en Esportivo de Bento Gonçalves, Portuguesa y Guaraní de Campinas,

En 1990 debutó como entrenador, recordamos que en ese año se disputó el mundial en Italia,  Brasil  en ese torneo fue dirigido por: Sebastião Barroso Lazaroni quien fue campeón con la, 'verde amarela', en la Copa América de 1989.

Traemos a Lazaroni porque después que fue campeón  de América con Bebeto y Romário, para el Mundial convocó a Careca y Müller, sus preferidos o los seleccionados por el dirigente, Eurico Miranda, muy influyente en esa época en la era Teixeira. Y que también se destacó por un juego mezquino y conservador  matando la magia que siempre nos acostumbra el 'scratch'.  

Tite desde que debutó en 1990 como entrenador fue un técnico de esos obstinados sólo con una idea: la de ganar, muy argentino.

Adenor Leonardo Bacchi tiene como entrenador profesional: siete campeonatos regionales, una copa de Brasil, dos brasileirãos, una Suruga Bank,  una Sudamericana, una Copa Libertadores y una Copa del mundo de clubes.

Tite, sin duda, es un entrenador exitoso, porque en el fútbol existen muchos equipos que son campeones, sin jugar bonito,  pero cuando utilizan bien el contragolpe, como Bianchi, son letales. El entrenador gaúcho siempre se caracterizó por un juego sin brillo pero con alta efectividad.

Después del 7 a 1 del 8 de junio de 2017,  Dunga agarró de nuevo la selección brasilera, pero otra vez no tuvo suerte. Seis partidos de eliminatorias: dos ganados, tres empatados y un perdido.

Entonces Tite agarró ese barco despedazado  por los alemanes. Cuando llegó tuvo ocho victorias al hilo  que superan las seis del  Brasil del 70 en eliminatorias. Su 1-4-1-4-1 tuvo un éxito total. Según él reforzó lo colectivo, con esa idea  bielsista de que todos pueden ser capitanes. En nueve meses hubo seis capitanes distintos: Neymar, Miranda, Fernandinho, Dani Alves, Filipe Luis y Renato Augusto.

Tal vez, pensó que por fin logró ese rebaño sagrado que siempre quiso.

En esas épocas de eliminatorias la defensa se afianzó con un Miranda, Marquinhos y Thiago Silva. El volante de corte del Real Madrid Casemiro brindó seguridad y estabilidad al medio campo, Paulinho regresó  con un mejor nivel después de ser contratado por el FC Barcelona. El otrora joven William  maduró y se convirtió  en el win derecho indiscutible, Neymar  con la obtención de la medalla de oro en las olimpíadas de Río 2016 prometía oro en sus pies pero en la copa de Rusia sólo pasó en el piso.

Y su gran descubrimiento Gabriel Jesús,  llevando el nueve de Ronaldo 'o fenómeno', según el portal de la FIFA, el delantero del  Manchester City fue fundamental para su juego.

Veinte y cinco partidos invictos  y apenas recibió seis goles, campaña perfecta.

¿Qué se le puede criticar a Tite?

Nada, menos en la fiesta principal. Primero antes del certamen mundial no convocó a dos figuras de su ex equipo: Arthur y Luan, artífices de la conquista del inmortal tricolor: Grêmio de Porto Alegre, prefirió a Fernandinho un fantasma recuperado a retazos de la catástrofe de Minas Gerais.  Y a su Gabriel Jesús como  símbolo del Titismo: el 9 de Brasil parece de madera se mueve como Pinocho.  

Arthur Ramos, ya es jugador de FC Barcelona considerado por el periodista argentino Mariano Clos como un jugador estilo Xavi,  ambidiestro, quitador y con una visión como los jugadores que nacen en  La Masia, las inferiores del club catalán,  y por lo jugado en la Libertadores de 2017  debería haber sido titular fijo en esta copa de Rusia.

Mientras que Luan Vieira es un diez  con gol, o en los tiempos que corren un falso nueve. En lo que lleva  toda la temporada 2018  ha ejecutado 915 pases certeros.

Pero no, Tite siempre como en el 2003  con las ovejitas  que el selecciona se queda hasta el final.

Y la necedad no sé si lo volvió loco a Tite,  él un tipo tan estricto, tan marcial, dejó que la estrella Neymar Jr tenga su peluquero personal  en la concentración de la selección en Rusia: Nariko amigo de la infancia del 10 de Paris Saint-Germain. El primer partido contra Suiza el amigo de Nariko estaba más preocupado por el look de manga japonés que por jugar al fútbol.

El último juego contra Bélgica, es cierto que Brasil tuvo algunas oportunidades, pero el terco Tite siguió con su Fernandinho y Gabriel Jesús, el primero tuvo tanta mala suerte que  anotó el primer gol para los belgas, y el otro  siguió con su torpeza natural  sin atinar una, el 9 de la 'canarinha' le quedó muy grande.

Una de las últimas noticias sobre Tite después de la eliminación  es que  ahora si continúa como seleccionador del 'scratch' quiere que su cinco sea Arthur, ¡perdón! quiere que sea su nueva ovejita.