CRÓNICA: Argentina 2 Chile 1: Valores

Por Carlos Gallego - escritor argentino.

Entre tantas distorsiones que nos proporciona la modernidad figura la consideración de ciertos valores. Toda persona o equipo que ejerce una actividad, en cualquier nivel profesional, académico, artístico, literario, técnico, la que sea, a la que le dijeran que está entre las cuatro mejores de América, se sentiría honrada y con su CV enriquecido. En muchas disciplinas deportivas existe el podio y todos los deportistas se esfuerzan por alcanzarlo. El podio, aunque resumido a tres puestos, es honorífico. Es un premio. La medalla de bronce, otro matiz del podio, implica un reconocimiento. El tercer reconocimiento. Significa que hay sólo dos mejores. En todos los casos estas distinciones tienen ese carácter: reconocer a los mejores. Todos los métodos de calificaciones tienen ese fin.

En fútbol, no! En cualquier torneo el partido por el tercer puesto es llamado "el partido que nadie quiere jugar". Se lo desprecia o, por lo menos, se lo menosprecia. Más sorprendente todavía resulta ver a muchos jugadores en las premiaciones de los torneos, recibir con desdén la medalla del subcampeón y desechar portarla sobre su pecho como un premio.

Todos los que tenemos el fútbol como pariente cercano sabemos que sólo uno gana. En el patio, en un campito, en la cancha, en el mejor estadio, en cualquier torneo y, que si se trata de finales, debe quedar uno, y que los que llegan a finales, son los mejores, todos.

Luego aparecen las circunstancias que determinan un ganador, y no por eso los mejores dejan de serlo. No. Sólo hubo una superación, a veces hasta urdida por el azar, o por alguna trampa ¿por qué no? Pero tan circunstancial que, seguramente, no sucederá la próxima vez. Para muchos sólo eso determina la "gloria" del triunfo o el "fracaso" de la derrota.

Ser argentino, fanático del fútbol, y exitista, es casi lo mismo. Si hasta el mismo Messi, es discutido. Sí, discutido por los variopintos periodistas que viven de Messi, y de todos los jugadores. Además el hincha común, el que ya tiene la “enfermedad” encarnada, se deja atrapar por todo aquello que los "medios" producen, y se comprometen, ingenuamente, con el objetivo comercial. Entonces, si Messi no hace tres goles y gambetea hasta los que están en el banco, lo miran de reojo. Y entran en esas estupideces de si canta el himno, o si habla, o si sonríe, o si sólo juega bien en el Barcelona. Sólo esto último es analizable. En Barcelona, siempre, siempre, siempre, tiene compañeros que se la alcanzan y compañeros que se la piden. Y se la alcanzan bien y la reciben mejor. Esa es la diferencia. Por eso allí se mueve con notorio gozo. Sí, es otro, con otros, y por otros.

Messi, puede ser segundo, subcampeón, en esta dislocada lógica, y eso a los argentinos no les sirve. Es fracaso. Es el mejor pero no es funcional ni al negocio ni a las frustraciones personales.

No se quiere jugar por el tercer puesto porque se lo entiende como fiasco y no alcanza para suplir las angustias de los “simpatizantes”, y el negocio del torneo se estremece. El tercer puesto se vive como una humillación, y así se siente porque ser argentino implica un premio al mejor en todo, salvo en aquellos lugares no contaminados donde vive el sentido común. El tercer puesto, el cuarto, no venden. Ese es el punto. Los excesivos periodistas no pueden hablar una semana del tercero. No va con el negocio. La publicidad no está destinada a terceros, sino a “triunfadores”. Con un determinado dentífrico usted será ganador, no dude de ese éxito.

Un premio Nobel compartido, no tendría la misma entidad, para estos entremeses, porque carecería de esa unicidad que viste la soberbia. Ser un científico entre los tres mejores del mundo, no alcanza. No importa cual haya sido su aporte. Ni pensemos en los calificadores y sus laberintos! Contra mi discurso sobre cierta argentinidad, debo decir que también parece un sentimiento americano. El notable jugador chileno Arturo Vidal, declara lo mismo. No le importa el tercero y subraya, con admiración, que lo único interesante, siempre, es jugar con el mejor del mundo que, contradictoriamente, puede ser tercero, o cuarto. Así de complicado es el camino al “éxito”.

VAR Oles.

El VAR es un instrumento técnico para auxiliar al árbitro en sus errores, esto es, para alcanzar la fugacidad del instante que el ojo del árbitro no puede, o no quiere captar. Para este comentario alcanza ese concepto. Como instrumento es manejado, o manipulado, por personas o sea que, hasta ahora, depende de la condición humana. Desde ese lugar no se puede asegurar transparencia y certeza. Todo puede ser sospecha. Sobre todo cuando en una definición participa el local. Cada uno tendrá su visión sobre lo que ocurrió en Brasil-Argentina. Tarjetas demasiado severas y rápidas, miradas ausentes, diálogos desconocidos. Penales que fueron. Todos los vimos, después. Para el árbitro y el instrumento de precisión la obligación era verlo en el momento. Revisar. Asegurarse. Eliminar la sospecha. Valorizar el propio mecanismo. Si no ocurrió, todo vuelve a la duda que es amiga de la sospecha, y todos quedan implicados.

En mi opinión Brasil ganó bien en el juego. Es cierto que circunstancias como las señaladas pueden, subrayo, pueden, llegar a cambiar un partido, o no. Pero los “goles” que se erraron o pegaron en el palo, no son goles. No alcanzaron a serlo. Fueron intentos, buenas jugadas, salvadas providenciales, pero sólo sirven para el lamento. Nada más. No son goles. Debe comprenderse este concepto: no hay goles errados. Los únicos que son goles son los que hacen reanudar el juego del medio de la cancha. Todo lo demás, son intenciones, intentos, propósitos de gol. Y Brasil hizo dos. Válidos, precisos, y con una jugada de Dani Alves para la vitrina. Esa es la realidad. Ah, y no se olviden. Es sólo negocio, perdón, fútbol.

¿Merece un tercer puesto este prólogo? Una respuesta sincera te dará tu posición sobre el tema.

Chile y Argentina tienen que jugar porque es un juego, porque sus jugadores deben disfrutar el privilegio de ser dotados para el fútbol del cual viven, y porque tal vez, fuera de él, no serían ni terceros.

Los frustrados insatisfechos, los “periodiquistas” de a montón, los representantes, y los “businessmen”, a sus cosas. A los dirigentes, los saludos que merecen.

Partido.

Himnos para una batalla de tercer puesto. Sí, la patria puede ser tercera.

Hay que observar una novedad: ahora la competencia es por quien canta más fuerte. ¿Grito es igual a patriotismo? Diría Borges: ni buenos, ni malos, incorregibles.

1’ Dos faltas. Atención que hay premio al mejor tatuaje!

4’ Timidez, imprecisiones, alguna patadita. Rostros tensos. Ya olvidaron (como corresponde) que es por el tercer puesto. Todo en el medio, trabado, con algún revoleo final. Amontonados como dedo de perro.

7’Agüero siempre intenta. Desviado.

10’Nudos en el medio, pelotazos en el aire. Cada vez que Messi quiere arrancar lo tumban.

12’Agüero siempre intenta, atento, gol de rapidez mental.

Argentina parece ordenarse. Lo intenta.

15’ Se va Alexis Sánchez por lesión.

18’ Argentina aprieta arriba, Chile no arranca y protesta todo.

20’ Argentina elabora algo, Messi débil.

21’ Dybala puntea un estiletazo de Lo Celso y anticipa a Arias. Gol.

Dos jugadas veloces y profundas, dos goles.

25’ Concurso de bravatas. Lo que no era importante se hace áspero.

El árbitro está aterrado, y los chilenos calientes.

30’ Messi dibuja un pase y Dybala no alcanza por centímetros.

35’  Argentina mejor dispuesta, Chile no llega.

36’ Lo esperable: Medel ataca a Messi y el árbitro expulsa a ambos. VAR?

Medel sabía lo que hacía, Messi entró en la trampa. Estaba convencido, por intuición y por gestualidad del árbitro que haría un desastre. Ya está. Gano notoriedad. Expulsó a Messi. Casualmente éste había criticado el arbitraje anterior. No hay que ser mal pensado.

45’ Pulgar ya pegó, puteó y mostró su prepotencia. Tendrá que sacar un arma para que lo expulse?

Qué grande le quedó este partido al árbitro! Conmebol, no hay por allí un poco de vergüenza?

2do acto.

¿Y ahora? El árbitro se peinó en el descanso. Pobre!

Balbuceos, tibio en el juego, caliente en el ánimo.

54’ Buen contragolpe de Argentina. Por un cachito así!

55’ El árbitro sigue agrandando sus ojos. Hay riesgo de desorbitación. VAR.

Completo: penal para Chile. Fue. Vidal. Gol.

Chile se anima un poco, pero sin arrimar riesgo.

63’ Falta cerca del área. Paredes al montón.

66’ Chilenos enojados. Falta a Lo Celso para roja. No se cobra.

68’ Scaloni saca a Dybala porque estaba jugando muy bien.

70’ Chile va, pero no llega. Juego insípido de ambos.

77’ Arias le tapa otra a Agüero.

79’ Agüero otra vez, es el mejor. Por eso Scaloni lo saca!

83’ Repartido, impreciso. Feíto. Todo en el medio, mediocre.

86’ Pulgar merece roja de vestuario. Pega, pega y es arrogante.

88’ Scaloni da precisas instrucciones a Funes Mori que va a entrar. ¿Qué instrucciones puede necesitar para dos minutos?

Adicionan 6’, el árbitro tiembla. Este Díaz de Vivar debe ser un adelantado traído por Colón. Es sospechoso que haya durado tanto.

Final. Argentina es tercera. ¿A quién le importa? Han ganado las bravuconadas y el fastidio.

Otra vez perdió el fútbol! Bien vale un lagrimón.

Gracias amigos de Golazo.

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