#CRÓNICA: #MÉXICO vs #VENEZUELA: Una gran borrachera en lunes de empate

 

La noche daba para que el frio quiteño los junte. La excusa perfecta, el fútbol. Luego de pasados algunos partidos este parecía ser el mejor encuentro de la Copa América por lo mostrado por ambas selecciones pero el grupo de viejos sabían que eso no era suficiente para garantizar nada, tomando en cuenta el triste pasado vino tinto y la pobre sensación de fútbol de la CONCACAF. Pero en papeles era el mejor partido de este infausto certamen…

 

-          ¿Y hoy, con tecnología? decía con sorna Almeida.

-          Voy a revisar la refri por si queda algún hielo, el norteño está grosero, comentó Rosero mientras interrumpía el comentario de Almeida.

 

Hacían la previa con unos tragos nativos, y sabiendo que su fuga era por el elixir y otro tanto por el fútbol se entregaban a la noche; al final se trataba de escapar, a donde sea y como sea. Además porque en un certamen de selecciones, en partidos donde no juega tu selección o son dos rivales sin mucho para ofrecer, las motivaciones no son muy alentadoras. Pero a ellos poco importaba eso, además les consolaba saber que verían a las selecciones que mejor fútbol están presentando, era al menos una balsa…

Les costó, no sé si por culpa del licor a Padrón y Gómez, decir  a que minuto pasó,  ese golazo de tijera, casi chilena de Velázquez, largo el gol más hermoso del Torneo, para un arranque espectacular de partido.

 

-          Golazoooooooo, ya ven, los pequeños se toman el mundo, es la revolución socialista festejó Almeida y descargó una carcajada altisonante que llenó la sala.

 

-          Gómez pidió mesura con el tema de la risa que parecía le costaba tolerar.

-          Veamos que hace México, acotó Padrón para relajar el ambiente.

 

Venezuela 1 México 0, dos trapecistas, uno enviando con la cabeza el esférico y el otro cerrando la aventura con un gesto mágico para rescatar a la estética del amo y señor de los deportes. Luego un gran encuentro que se consumía lento a diferencia de la botella que estaba por morir en el minuto veinticinco. Se destapaba la segunda y se esperaba lo mismo con el marcador.

El partido, después del gol, cayó en ese raro y molestoso trance que obliga la FIFA  al fútbol de hoy: olvidarse de ver un ataque venenoso y valorar a la marca disciplinada de parte y parte, dejando de lado a la creatividad y el atrevimiento. De cualquier forma, era México el obligado a encontrar la senda del empate y Venezuela se libraba de culpa.

Al minuto 35, Padrón se dejó llevar del calor de los licores y demoró un minuto la transmisión, que pareció eterno…

 

 

-          La franja de reina del uniforme del equipo ecuatoriano, dijo Rosero y el comentario caló en el grupo para festejar.

-          Bien Venezuela carajo, riendo celebraba Gómez… fue un comentario tan nihilista o real como el anterior.

 

El fútbol es como la vida, es una vida alternativa y eso los viejos lo sabían, es nacer, crecer y morir, es estar sano y enfermar, y los comentarios empezaron a ser una comparación con el recuerdo, con el pasado.

 

-          ¿Qué pasó con el viejo fútbol? Reclamó Almeida, qué horrible se vende todo culminó con un tono de borrachera.

-          Un gran concierto se viene y no vale descuidar la atención de eso. Es bueno viajar, y para cantar, es un lujo, motivado decía Padrón y confirmaba la desorientación del fútbol y la irrupción de la otra vida.

 

Se acababa la primera mitad y ya no se comentaba del partido, se hablaba de anécdotas y tecnología, como desconocidos a un mundo que los envolvía entre consumo y realidad, entre respiros, alientos, suspiros y también arcadas de muerte.

La vejez es una ventaja para los viejos, ellos crecieron y perdieron, y ahora les queda quejarse.

-          ¡Horrible Copa!... hirió con el comentario al grupo que asintió el comentario de Padrón.

 

-          Ya no hace nada el trago suspiró Almeida…

-          ¡Ojalá México salga arrecho! murmuró Rosero.

-          ¡Es hora de un aire jamaiquino! acotó Padrón.

 

Arrancó la segunda parte, a ver si es posible que el norteamericano charro, con su presencia abismal en las gradas, reciba una lección. Pero los verdes salían con actitud,  con ansiedad y urgencia de cumplir, no tanto al fútbol, sino a su gente. Pero se encontró con un natural exponente sudamericano que justificó la razón por la cual en los equipos mexicanos, los refuerzos son sudamericanos.

-          ¡Qué pobre es el fútbol sudamericano, y el centroamericano peor, pero estas selecciones desde lo pobre muestran entrega! Padrón decía animado.

-          Ya que se acabe esa nota decía Rosero, mientras los minutos pasaban y los tragos se agotaban.

-          El mejor es Ecuador claramente y no tiene rival, solo Argentina nos hace calor enfáticamente acabó los comentarios Almeida.

El partido  al minuto 74 vivió una real emoción de gol charro, pero en doble intervención y a quemarropa, el arquero del Tenerife, le dijo nones a la gran multitud.

Y  Gómez dijo al minuto 80: 

 

 

-           Corona pasa como un fantasma,  como  si fuera Pack man, como en búsqueda de cereza, arrasó con la defensa de los de Bolívar, tomen mierdaaaaaaa…

-          Nooooooooooooooooo, gritó Rosero quién lamentaba el empate.

-          Estaba para eso, un empate de mierda ya solo reclamaba Padrón, que no salía del estupor del alcohol.

-          Deja que no veo, no veo, necesito lentes lamentaba Almeida en una conversación sin sentido.

-          Ya que se acabe que me tengo que ir culminó Gómez.

 

Así como se fueron los viejos, se fue el partido que en un empate deja rivales, que Argentina y Chile seguro juntarán de vuelta de estos viejos bohemios del fútbol…

Bienvenidos a la sala de la conversa...

 

Por: Santiago Padrón y José Luis Almeida