Real Madrid ganó la batalla pero no la guerra

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Por: Diego Salcedo Castro

 

La ilusión llegó hasta el minuto 22 cuando desde Granada llegaba la fatal noticia para los madridistas, Luis Suárez empezaba a conseguir para su equipo lo que era casi imposible que se lo arrebate, el título de Liga.

Las gradas del Estadio Riazor, lucían repletas, más que de hinchas, de la ilusión cargada y las fuerzas que llegaban desde Madrid; el positivismo era reflejado con el empuje de la gente blanca y aún más cuando Cristiano Ronaldo abría el marcador de manera tempranera y momentáneamente le daba el tan ansiado título al Real Madrid.

Tanto Granada como Deportivo La Coruña eran simples espectadores de una batalla de titanes que lamentablemente para los de la Casa Blanca no se podían ver las caras en un mismo escenario deportivo para decidir al mejor.

Y es que Barcelona no lo ganó el sábado, lo ganó durante toda la temporada, con grandísimos partidos que hicieron notar la imparable tripleta ofensiva que habían formado para la campaña actual. Y sí, Real Madrid levantó su juego en las últimas fechas pero eso no alcanzó, no bastó para poder dar una nueva vuelta olímpica, esperanzados por una seguidilla de partidos con registro negativo para los barcelonistas y un cierto mejoramiento futbolístico en varios de sus jugadores, la pelearon a tal punto que hace 10 fechas nadie daba nada porque los merengues lleguen a esta última fecha con chances de quedarse con el escudeto.

El fútbol es así, puede cambiar de rumbo en tan solo segundos, Real Madrid se sentía campeón durante 13 minutos, los mismos que la sonrisa en cada blanco era inevitable, esa sensación de sentirse el mejor era indescriptible; pero así es el rey de los deportes, hoy le toca festejar por varios meses a Barcelona que de la mano de Luis Enrique algo compensan la fallida avanzada en el torneo más importante a nivel de clubes, la Champios League.

Una pena de verdad, Real Madrid debería ganarlo todo y no dejar nada para el resto, eso es el sentimiento del madridista el que siempre quiere levantar el trofeo, el que quiere festejar, el que quiere ser del mejor equipo; todo eso quedó como un espejismo que no se pudo cristalizar.

La desazón de los madridistas no debería ser afectar al club, pues en tan pocos días enfrentarán la batalla más importante de la temporada, la final del torneo europeo y si fuera poco ante otro de sus tradicionales rivales, el  Atlético de Madrid.

Falta poco, tal vez no hay mucho que mejorar en la parte futbolística pero si motivacional, no ganar la Liga cuando todos se habían ilusionado con el imparable cierre de campaña del Madrid es un golpe durísimo que obliga a sobreponerse porque la final en Milán está a la vuelta de la esquina.