ENTREVISTA: Marzolini a dos tiempos

Texto: Andrés Lasso Ruales

Fotografías: Romina Franceschin

 

La pelota sin tiento (cuero) de costura y pico invisible blanca sobrepasa al win derecho Montivero; la recibe Savoy que con elegancia y precisión la cruza a Norberto Rúben Madurga que elude al arquero y marca el primero de la tarde para el Club Atlético Boca Juniors se ponga en ventaja en el superclásico contra el Club Atlético River Plate que definía al campeón del Torneo Nacional Argentino de 1969, el encuentro se jugó en el Monumental de Núñez. El primer pase lo elaboró Silvio Marzolini.

 

Los millonarios necesitaban ganar y lograban del campeonato. Mientras que los xeneinzes sólo  con el empate alzaban la copa.

El pase nació del pie diestro del mejor o por lo menos uno de los laterales izquierdos más representativos y destacados del fútbol argentino, Silvio Marzolini. El ex capitán boquense posee 194 partidos oficiales en la Bombonera. Según la página Boca Juniors Wiki, el tres jugó 406 partidos y en el profesionalismo marcó 10 goles en toda su carrera. En el seleccionado argentino disputó dos mundiales el de Chile 1962 y el de Inglaterra 1966 donde fue considerado el mejor número tres del torneo.

Estimado lector a continuación vamos relatar el perfil de uno de los mayores ídolos del Club Atlético Boca Juniors, y como artificio narrativo vamos a utilizar algunas escenas del superclásico del 14 de diciembre de 1969 donde los xeneinzes ganaron el campeonato y dieron la vuelta olímpica en el estadio de su eterno archirrival.

Elegancia, calidad y un artista  del achique

Siempre con la pelota pegada al pie o más bien dicho el balón siempre fue parte de su empeine. Erguido y nunca con la mirada al piso. Derecho por naturaleza, izquierdo por su fascinación de aprender.

Su golpe de cabeza siempre fue con los ojos bien abiertos. Un físico envidiable, cuando corría  parecía que lo hacía con frac. Dominaba al esférico con elegancia, así como Piazzola a su acordeón. Así Silvio Marzolini revolucionó su posición y fue el mejor del planeta en la Copa del Mundo de Inglaterra en 1966.

Las características técnicas del Robert Redfor de la Boca, lo llevaron al olimpo. Según la extinta revista El Gráfico, el tresde 'boquita' hasta ese año fue el mejor de toda la historia del fútbol argentino.

Además de su calidad innata, Marzolini era un artista del achique y de la marca asfixiante, pasarlo era toda una odisea.

“Un tres tiene que saber llevar a la orilla al win. Ahogarlo, asfixiarlo y ya está. (Sonríe) Yo siempre hacía eso, porque marcaba en diagonal, lo esperaba y primero lo sacaba con la punta derecha, pero si se me iba la zurda era una guadaña”, expresó Marzolini en la sala de prensa de la Bombonera.

Para el ex capitán de Boca, el lateral además de marcar tiene que saber jugar con la pelota pegada al pie. Y también poseer la capacidad de desplegarse hacia adelante para convertirse en un win.

marzolini

Primer tiempo

13:30: Marzolini toca con elegancia de taco a Rogel en tiro libre en el área de Boca. Hasta ahora River no ataca por la orilla izquierda donde el dueño total de esa franja  es el rubio alto que lleva el dorsal tres.

Marzolini, nativo de Barracas, barrio tradicional porteño llegó a la posición de lateral porque de niño era pequeño. Fue campeón zonal del torneo infantil Evita y recibió la copa del ex presidente argentino, Juan Domingo Perón. Su primer técnico fue Osvaldo Ibarra Aguirre.

Según él, ese entrenador le enseñó a no pelearse con los adversarios, ni con los árbitros y siempre ir a la pelota con lealtad y respeto. Fue como un padre para el futuro crack boquense y de la albiceleste.

“El mejor jugador de nuestro equipo era el número 8 y lo llamaban: ‘El Mosca’. En un partido ese chico tenía unos zapatos de cuero muy recios y quería jugar con ellos. Don Osvaldo le dijo qué no. Porque parecían una piedra y había que suavizarlos. Pero el jugador no quiso. Entonces nuestro entrenador lo sacó. Por lo tanto, él nos hizo entender que en nuestro equipo no había cracks y que éramos 11 jugadores contra el otro cuadro que también había que considerarlo, y con esa filosofía de equipo y respeto fuimos campeones”, indicó el ex capitán de Boca con la mirada cargada de nostalgia.

Don Osvaldo, como así lo llama hasta ahora,  además de mostrarle valores a Marzolini le enseñó a pararse dentro de la franja izquierda; a marcar con paciencia y en diagonal para achicar todo el espacio posible al delantero. También con él aprendió a conducir el balón al pie y con la cabeza siempre parar arriba. Su entrenador tal vez fue sin querer el mentor de un mejor del mundo, esos que nacen cada cierto tiempo.

“No sé si fue suerte o no, pero yo le vi su última noche y luego murió. La copa ahora la tengo en mi casa”, dijo emocionado el también ex técnico de Boca.

26:50: el tres xeneinze despeja de cabeza, tras el centro de Carlos Rodríguez. Una

muralla azul y oro. La 'banda' no encuentra el camino al gol.

“Cuando jugábamos contra Estudiantes los técnicos: Néstor Rossi, Adolfo Pedernera, y otros siempre me indicaban que tenía que correr por toda la franja izquierda. Yo fui uno de los primeros tres que se desplegaba hacia adelante. Recuerdo que con Estudiantes, ellos mandaron a que me marqué a presión al win derecho, Marcos Conigliaro, el ocho Maciel le gritaba que corra atrás mío. Era una cosa impresionante, yo un tipo paciente, ¡me quería morir! con este a lado mío todo el tiempo”, Marzolini sonríe y muestra una expresión pícara fiel a la tradición porteña.

Al rubio y facha de actor de cine, Boca lo compró en 1960 tras una excelente campaña en el Club Ferrocarril Oeste. Su éxito fue inmediato porque era muy dúctil con la pelota.

“Y así empecé. Después llegué a la selección a los 19 años, tras el campeonato que salimos terceros con Ferro, ese fue uno de los mejores equipos de su historia. Ese cuadro nunca había llegado a tan alto nivel de juego. Por esa gran campaña, el técnico del seleccionado me llevó a Costa Rica y me decía que mi manejo era muy importante y la lealtad que tenía contra el adversario era todo un ejemplo para mis compañeros”, recordó el ex lateral de la albiceleste.

 

34:51: el marcador izquierdo de Boca ejecuta una pared elegante en medio campo con el ‘Muñeco’ Norberto Madurga. River domina pero no se consolida.

“El ser mejor del mundo creo que también le debo un poco al ‘Toto’ Lorenzo. Antes del mundial en una gira por Italia le preguntaron por mí. Y él respondió: Marzolini es mejor que Fachetti y que Schnellinger”, expresó el destacado número tres del mundial 1966. Según el ídolo boquense a Lorenzo le gustaba mucho su despliegue y sobre todo su forma de achicar y de anticipar.

A pesar de su carácter tranquilo, respetuoso y sosegado, Marzolini en un clásico contra River perdió los estribos. Se fue en contra del volante, Juan Carlos Sarnari que era su ex compañero en la selección argentina.

“Le tiré una patada para sacarle del estadio. Él me dijo: ¡Silvio! ¿Qué haces? yo le dije: ‘Te voy a matar hijo de puta’, la sala de prensa de la Bombonera donde elaboramos la entrevista se llenó de carcajadas.

En ese mismo partido después de este episodio, sus compañeros Carmelo Simeone, José María Silvero y Orlando Pecanha de Carvalho fueron a tranquilizar a su capitán y le aconsejaron que no se meta con esa actitud que para eso están ellos ya que él había nacido para otra cosa.

Segundo tiempo

05:17 Marzolini para el ésferico con clase y se le entrega a Savoy. El equipo dirigido por Alfredo Di Stefano está sólido y el equipo de Nuñez no encuentra la vuelta.

Durante su carrera, Silvio Marzolini tuvo dos duelos significativos. Uno con Raúl Emilio Bernao de Independiente. Según el ex capitán cuando el win derecho del ‘rojo’ estaba bien lo pasaba por encima. “Con él fueron duelos muy nobles. Los dos fuimos muy educados dentro de la cancha”, aclaró el ex defensor.

Ahora con el uruguayo, Luis Cubillas: el 'negro', cada que vez que se enfrentaban los insultos salían a flor de piel.

“Me daba codazos, me ofendía. Incluso vivíamos en el mismo barrio, teníamos un amigo en común pero nos odiábamos. Lo enfrenté muchas veces porque él jugó en Nacional, Peñarol, River y Barcelona de España. Era un buen jugador pero muy desleal. Una vez le dije que lo iba a matar y el juez de ese partido me dijo: “¡Pará Silvio! y yo le respondí: ‘A vos también te voy a matar’, sonríe como típico guapo de la Boca.

21:59: Óscar ‘El Pinino Más’ intenta gambetear al tres xeneinze pero no lo consigue. La franja izquierda se negó para River esa tarde. En ella habita el amo y señor de esa zona, su nombre es Silvio Marzolini.

“El jugador de Boca se ganó fama de tosco con la pelota. Es porque es muy fuerte y da la vida en cada jugada. Es que tal vez, es por esta casa. La Bombonera es un hervidero, es emoción viva. En cambio el Monumental es un lugar distante, por eso son fríos. Un ejemplo es esta historia: En un clásico en el estadio de Boca el gran Amadeo Carrizo no salió al segundo tiempo, porque en el primero: ‘La 12′ le tiró de todo, gallinas, papeles, hasta un gato”, el rubio ahora con algunas canas suelta una carcajada.

Para Marzolini Boca si ha tenido talento y genialidad y muchos nombres lo demuestran: Maradona, Rojitas, Riquelme, Madurga, Meléndez entre otros.

“En 1981 cuando dirigí a Boca formé un equipo con mucho talento. Una de esas dualidades o combinaciones perfectas era la delantera: Maradona, Brindisi. Fue un campeonato muy vivido e incluso casi pierdo la vida. En ese torneo fumaba tres atados de cigarrillos diarios. Al finalizar el campeonato me realizaron un by pass que en esa época era muy peligroso tuve suerte de llegar a los 73 años”, dice con un mirada  grata por la vida.

27:04: Marzolini camina canchero para realizar un lateral. La platea lo insulta y lo apura. Boca está a muy poquito de dar la vuelta en el Monumental.

El espigado número tres fue uno de los líderes del Boca de 1971 que comandó una huelga que duró 45 días. En esa época los jugadores profesionales del fútbol argentino luchaban para ser reconocidos y valorados como trabajadores. Ese fue el motivo para que Alberto J. Armando que fue presidente de Boca durante veinte años se decepcione de Silvio Marzolini.

Incluso lo castigó y no lo vendió al FC Red Star Saint-Ouen, equipo que dirigía el argentino José Farías.

“Mi último partido fue en la cancha de Huracán. Me crucificaron por ir a la huelga, no me vendieron a Francia de castigo. Y la única salida era continuar jugando en el interior e incluso hubo un equipo que quiso que sea jugador y entrenador, ¡una cosa de locos!”, sonríe pero con el sentimiento vivo de que nunca quiso retirarse de esa manera.

33:15:  El tres xeneinze amaga que va devolverle al arquero y sale por la izquierda

canchero y guapo como siempre y al instante  cuando un compañero pierde la pelota comete un foul sistemático para que Montivero no pase. Boca está a casi diez minutos de ser campeón en la cancha de River. Los hinchas millonarios comienzan a morder la derrota.

“La característica de Boca y Argentina es que sus marcadores o defensas tienen que meter. Por ejemplo, Walter Samuel es muy técnico pero con pierna fuerte, un tipo importante; Perfumo un exquisito con el balón pero sabía dar también. Un ejemplo de lo que te digo fue el peruano, Julio Meléndez muy técnico pero que recuperaba y metía duro la pierna. Recuerdo una vez cuando lo expulsaron por pegarle a ‘El Pinino’ Más, incluso los hinchas de River lo aplaudieron”, comenta con un gesto nostálgico en memoria al respeto que existía en el fútbol del pasado.

Marzolini trabajó también como técnico formativo en divisiones inferiores como en el Club Atlético Banfield. Él por ejemplo formó a Nicolás Tagliafico  que luego jugaría la copa de Rusia 2018. “El pibe de Banfield Tagliafico saltaba bastante al chocar  y le enseñamos a marcar. Y si vos lo ves ahora marca una barbaridad. Acá en la Argentina los entrenadores de las inferiores quieren ganar y no sacar jugadores, es un absurdo”, expresó  el ex técnico de Boca.

45:25 Finaliza el partido. El Club Atlético Boca Juniors se consagra una vez más campeón del Torneo Nacional Argentino en 1969. Los jugadores se proponen a dar la vuelta olímpica sin ningún miedo, porque ser de Boca para los bosteros es ser canchero y resistente en cualquier lugar. ‘Boca es Boca’ ya lo dice el adagio popular.

“Mientras duró mi carrera tuve la suerte que River nunca salió campeón. Algunos me putean por eso, pero es verdad. Y qué le vamos a hacer?”, sonríe de forma pícara Marzolini como galán de cine que también fue por la facha y el carisma.

 

*La nota original se publicó el 30 de octubre de 2013 en la revista brasileña impedimento,  fue cedida por el editor general Daniel Cassol.

 

 

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