PREVIA #RiverPlate vs. #BocaJuniors #Elprincipiodelfinoelfindelprincipio: Mucha pólvora Xeneize

Cuando Boca contrató al Pipa Benedetto, modestia aparte, supe viéndole la cara, en una de sus primeras entrevistas ya como jugador Xeneize, que la iba a romper. Más allá del muy tribunero y vendehumo “siempre quise jugar acá“ que muchos jugadores declaran cuando llegan a un club grande, en el caso del Pipa, algo me decía que era cierto, que era fan de Boca y que su declaración era sincera. Era como si a mí se me hubiera cumplido el juego de niño de ponerme la azul y oro y jugar en la Bombonera. Y fue nomás el Pipa capaz de hacerse cargo, y con una nota sobresaliente, en un puesto  de goleador que estaba vacante desde el retiro del Titán Martín Palermo, y en el que muchos delanteros que habían llegado con pergaminos, habían fracasado. El Pipa pronto demostró que nació para ser ídolo con esta camiseta. Pase lo que pase en la final, los dos goles contra Palmeiras en la ida, sobre todo el segundo con la pisada fantástica y posterior fierrazo, quedarán en el recuerdo de los bosteros para siempre.

Además del Pipa está Wanchope, un ropero que sabe jugar muy bien con su cuerpo y que en la Bombonera, como a lo largo de la Copa, demostró que es capaz de abrir espacios y además meterla, si no pregúntenle a Armani. De Carlitos Tévez resta decir que su trayectoria lo dice todo, es otro bostero de corazón y eso es un plus en estas instancias, quiere irse con el título más dulce. Finalmente está Mauro Zárate, un crack que no está en un equipo top de Europa porque no ha sido capaz de mantener la regularidad, pero que en un partido o una jugada puntual, tiene la capacidad de desequilibrio de los mejores puntas argentinos que juegan en Europa. Tiene mucha dinamita Boca arriba, esperemos que explote en el Monumental.