Cuento: Socios & Co. (Especial para Golazo Carlos Gallego escritor argentino)

Piazza Navona, Roma, ayer nomás, bar.

-Vení, vamos a sentarnos afuera porque si alguien nos ve adentro con este hermoso día van a pensar que estamos tramando algo.

-Amen.

-Además con esas pilchas negras y esos tamangos tenés un notorio look de cura.

-Y vos una cara de sospechoso histórico que no te cuento.

-No empecemos. Mirá que la primera vez arrancamos así y después tardamos siglos en recomponer el negocio.

-Sí, ahí tenés razón. Menos bastonazos y más mimos.

-Bué, tampoco exageremos con el cariño, que siempre hay bien pensados.

-Bellísimo, rabí, aquí estamos bien. Tengo vista a la fontana.

Mozo. Estilo italiano con matices turcos. Parada imperial junto a la mesa. Silencio.

-Per me capuchino.

-Macchiato, per me.

Mozo. Media vuelta imperial. Un “prego” perdido en el giro.

-Cuanta gente! El barroco sigue siendo atractivo.

-¿Te parece? ¿Vos crees que todos los que caminan por aquí saben algo? Soy escéptico, aunque no está bien que justo yo lo sea. Me parece que la mayoría viene al bulto y porque les dijeron “ah no vas a dejar de pasar por la Piazza Navona, si no la conocés es como si no hubieras ido a Italia”, y frases alusivas propias de los viajeros, cultos y ocultos. Además queda de paso para el Panteón que, en su mayoría, tampoco saben de qué se trata pero tiene un nombre más atemorizante.

-Ja ja, me hiciste reír, pero algo de cierto hay en lo que decís.

Mozo. Gesto imperial. Bandeja. Dos movimientos ampulosos. Capuchino. Macchiato. Giro imperial. Retirada.

-¿No le ponés azúcar?

-No, me cuido, pero me llevo el sobrecito, por si alguien lo necesita.

-Incorregible!

- Vamos a lo nuestro. Está claro que el producto es el mismo, que el marketing también y que la clientela está mezclada en todo el mundo y un poco confundida, son fieles pero hasta por ahí nomás porque ha surgido una cantidad de competidores, algunos con mucho poder económico, y esto enrarece el clima. Nuestro producto tiene el mismo origen, la misma raíz, los mismos componentes y hasta el mismo proceso. Lo único que se ha renovado es el repertorio, por los cambios de moda y porque no podés seguir con un discurso viejo frente a la competencia.

-Sí. Pero teniendo el mismo tronco hemos desarrollado desavenencias, conflictos por tonterías, que si vos comés lechón los viernes, que si el recorte justo ahí, sí o no, y todo eso. Para colmo cada intérprete nuevo le ha ido agregando complicaciones que no estaban en los libros. La fórmula la hemos ido modificando por imposición de la realidad, tratando de mantener la esencia, pero nosotros seguimos con la misma cantinela. ¿Estaremos más viejos los personajes que la novela?

-Puede ser. Invocamos el mismo principio y tratamos de mantener el gusto inicial, pero algo se nos ha escapado. Y aparecen esos euforizantes, con muchas luces y promesas, pero ninguno tiene la antigüedad ni la presencia nuestra. Para colmo con ese ropaje y esos tamangos no parecés muy cool, y vos tenés que ser ejemplo y modelo en todo.

-No embromés con eso y vamos a lo importante. Mirá, yo creo que primero tenemos que eliminar el odio competitivo entre nosotros, ya ni nos acordamos porque nos odiamos y finalmente la diferencia no debe ser ni un matiz, porque el negocio es el mismo y la recaudación parecida. Con variantes en los signos y en los íconos, con pequeñas diferencias en las representaciones y en las franquicias, pero al final sólo el envase es apenas diferente.

-Lo que pasa es que ustedes nos acusaban de haber matado la idea.

-Sí, pero ustedes nos habían birlado la fórmula.

-Pero ves, siempre volvemos a lo mismo. Si nos quedamos en ese círculo, enfrentados, sin querer sumar refuerzos y regresando al pasado, no podemos avanzar.

-Claro. Si queremos que nuestro mensaje llegue profundamente y poder decir que todo va mejor, tenemos que reelaborarlo para el futuro. Es un tema ideológico y por eso tendríamos que proponer una gran conferencia para plasmar estas ideas en un documento.

-¿Vos decís como un Concilio?

-No, en nuestro caso sería Reconcilio.

-Ajá, bien, me gustó eso. Muy bueno!

-Sí, tenemos que entrar en un terreno filosófico, reflexionar sobre las diferencias, cambiar la cosmovisión, pensar más en los consumidores.

-No, no los llames así ni entre nosotros. Son seguidores, fieles, adeptos, devotos.

-Tenés razón, se me escapó. Claro, a partir de la esencia buscar las coincidencias y profundizar las mismas a partir de las “necesidades” de la gente. Sobre todo cambiar el contenido y el tono de las promesas, porque en estos tiempos en que el conocimiento avanza no podemos ofrecer lo que no se puede cumplir. Ya no importa cual rinde más ni cual va mejor, lo que vale ahora es la imagen. Si escuchás los primeros y antiguos jingles de nuestras propagandas se te caen las medias. Mamita que tilingada! Y con eso seducíamos y recaudábamos.

-Después hubo que modificar a la fuerza, modernizar los íconos, cambiar los mensajes encriptados, acercarse más a la juventud que con los manuales antiguos y los cantitos rituales ya no se enganchaba.

-Y la rivalidad perjudica más que beneficiar porque al final siempre aparece alguno que tercia y canta que somos complementarios y funcionales y que lo bueno es una tercera posición. Advenedizos, testigos con penetración.

-Sí, ustedes le dieron fuerte a una idea opuesta a todo que limpió el camino a los nacionalismos, un discurso autoritario y excluyente.

-Ajá, y ustedes no reaccionaron cuando todos se nos vinieron en contra, esa es la verdad histórica.

-Sí, ahora no puedo entender como nuestro CEO hizo silencio. El pretexto fue que con el silencio se salvaba el producto y algunos seguidores.

-Mmmm, pero se perdían muchos otros definitivamente, se los condenaba, y no puedo comprender la idea de que por alzar la voz se irritaba la competencia.

-Hay momentos en que no se debe callar ni para salvar el kiosco propio.

-Sí, decir pío,  pero decir. Cuando barren las escobas autoritarias no hay que oponerles tierrita tibia. Con mejores frases, oraciones y acuerdos barriales, no se hace nada. Ese fue un gran error. Nos perjudicamos todos porque ahora se desconfía del producto.

-Claro, después con certificados de buena vecindad y agradecimientos a la respetuosa competencia no alcanza.

-Sí, todavía sigue la historieta esa que donde está uno no puede estar el otro por exclusividad parroquial. Sigue habiendo odio. Sólo hay que observar el gesto del que te avisa sobre la pertenencia. ¿Cómo puede ser?

-Mientras sigamos enfrentados por las diferencias, será así.

-Sí, es así. Hay una idea innegable que nos une, ahí tenemos que machacar, ese punto es la base, la fuente de toda razón.

-Nosotros tenemos que dar el ejemplo, con un gesto conciliador, no, reconciliador, como dijiste.

-¿Seguimos con la idea de la unión, entonces? Un solo credo, una sola publicidad, universalidad garantizada, volvemos a nuestro viejo tronco, al principio de la leyenda.

-Podremos juntar a todos los fieles seguidores diciéndoles que ahora somos amigos y que lo de la rivalidad era un juego entre el bueno y el malo, para asustar un poco, pero que en el fondo todo es lo mismo.

-Creo que sí, porque todos nos necesitan unidos, en el momento que la sed los abraza.

-Excelente. Uy, como se fue el tiempo. Me tengo que ir. ¿Lo del nombre, te parece bien entonces?

-Es lo mejor que tenemos, la esencia y el reconcilio.

-Bueno, hay que dar la orden para que preparen los papeles.

-Insisto con el tema del nombre.

Sí, viejo,  Pepsi Coca para todo el mundo!

-¿Vos pagás, entonces?

-Incorregible.

Mozo, gesto de ceja levantada para calcular propina, saludo impersonal.

Fontana.

Palabras Clave