CUENTO EN CORTO: El fútbol desnuda caprichos (Por José Luis Almeida León)

CUENTO EN CORTO: El fútbol desnuda caprichos (Por José Luis Almeida León)
 
 
Por José Luis Almeida León
 
 
Esta es la historia de un muchacho que nació con el don de dominar al balón y entender, como pocos, la manera de jugar al fútbol. Descubrió a temprana edad, que el secreto se basaba en buscar el espacio libre, como jugar al ajedrez. Siempre entendió que no se trataba de correr, de chocar, de tener las piernas más gruesas, sino que sobretodo, el truco era pensar. De esa manera jugó infinitos números de partidos amateurs, con chicos mayores en edad, para sentir vértigo y competencia, imponiendo siempre la alegría de la travesura, la picardía, el encarar, el ir en busca del gol (por lo bajo) porque el reto era el golazo. Sin saberlo, se imaginó indispensable, en un zorro ducho de todo el arte que rodea al mágico rito de pertenecer al fútbol, empujado a ese error, a la adulación del resto de practicantes, que siempre anhelaban tenerlo en sus filas.
Así creció, hasta que un día, ante el rumor de la calidad del pibe, el DT de su escuela lo convocó a representar al plantel. El Maradona de los recreos, tenía la cita obligada a asistir al nivel más parecido al Alto Rendimiento y el muchacho respondió con suprema calidad, tanta, que hasta en sus sueños le hacían titular de cualquier convocatoria. Lleno de emoción, llegó el día de su primer partido oficial, esos que se cuentan cuando juegas con árbitro y jueces de línea, los de verdad, y a su vez, llegó también, su gran lección. Para su sorpresa y sus caprichos (de sabio), no arrancó como titular, y el caprichoso sintió el dolor de ser suplente, para lejos de ser el habitual crack de recreos, ser un primerizo espectador del partido que su capricho obligaba a no aceptar no participar. Faltando 10 minutos para el final, el buen DT, le pidió abandonar la banca y calentar, a lo que el caprichoso respondió: "No entrenador!!!, ya me cambié de ropa, pensé que no iba a jugar!!!".
Furioso el DT, durante la semana de entrenamientos previa al segundo encuentro, le exigió físicamente como a nadie. Sin permitirle siquiera contacto con el balón (su fortaleza), adicionado de fuertes y letales palabras, lúdicas todas, para que sienta que el juego es colectivo,  con reprimendas permanentes de reproche por su equivocada decisión. El pibe, lejos de entender la vida sin el fútbol, se mantuvo hasta llegar el segundo partido, en el que para su sorpresa, arrancó como titular,  la magia dijo presente al borrar todo un pasado de recreos de crack solitario y hacer aparecer en el caprichoso, el seguramente de los mejores partidos que pudo realizar, sobre todo por descubrir que el juego hermoso del "Rey de los Deportes", no es individual y florece en virtudes como la generosidad, el sacrificio y el trabajo en equipo.
La sabiduría del DT, supo encontrar respuesta en no sólo el talento del mozo, sino en el mensaje que le dejó por el resto de sus días. Así, el caprichoso muchacho, a través de la pelota, vivió la mejor experiencia que su vida le pudo dar.
 
 

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