PREVIA: Invitación a la lectura ESPECIAL Paulo Dutra escritor Brasileño

Leo las primeras páginas de Conversación en La Catedral y, como no puedo sufrir los calificativos peyorativos reservados – y naturalizados – a los dichos zambos, mimetizados, en la novela, en la figura de Ambrosio, interrumpo la lectura, la postergo para un día futuro en que tenga el espíritu menos jadeante, y regreso el libro a la estantería del salón de la casa de mi amigo. En la radio – la escucho por internet – comentan otra delusoria performance de un Flamengo “desglobalizado” por la ausencia de Trauco, Arrascaeta y Cuéllar. Bajo el volumen y me fijo en la coincidencia diáfana de justo empezar a leer la novela cuando pensaba escribir sobre el partido de estreno de Brasil en la Copa AmericAsia. 

 

Zambos en Brasil serían Cafuzos y ellos son los descendientes del mestizaje entre los llamados indígenas del continente y los llamados africanos a quienes los secuestró el proyecto colonial. Supongo que en la alineación de Brasil habrá algunos pero hoy no es importante ya que la palabra se perdió en el olvido y que somos o negros o blancos y ello no tiene nada que ver necesariamente con lo que un examen de ADN pudiera revelar. El juego será en el estadio Cícero Pompeu de Toledo, y, claro, nadie se acordará donde está el estadio y quien fue su homónimo. Sin embargo, el nombre Morumbi todos los brasileños lo reconocen y al rato somos capaces de ubicarlo en la capital financiera del país. 

 

Morumbi es una palabra de origen Tupi. El ex-presidente de São Paulo Futebol Clube que le presta el nombre oficial – y olvidado – al estadio era nativo de Piracicaba – otra palabra de origen Tupi. Brasil-Bolivia se jugará en ese estadio y el deporte más popular del mundo dominará las atenciones en los próximos días en tierras Tupiniquim. La historia de masacre y resistencia – ley de la física que se aplica a la sociología, historia, antropología y futbología – que se desvela en la onomástica de los topónimos y las alineaciones de los dos equipos no importa. Nada de eso es importante. Somos todos iguales frente a la ley, la ONU, la Conmebol y, sobretodo, al VAR. Así es el fútbol. Y, para arruinar la ironía, gana Flamengo y me doy cuenta que andan en el estadio esperpentos importantes de la historia reciente de las temerosas “maracutaias” (perdonarán mi portugués). Quizás también gane el Brasil mestizo de Adenor Leonardo Bachi y ojalá no le importe a nadie y podamos reanudar la lectura y retornar a ella.

 

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