RESUMEN primera jornada: Racismo, abucheo y miedo

RACISMO

No existe nada peor que el colonizado admita su condición de subalterno y configure el mito del salvaje como algo cierto. Para la Conmebol América del Sur sigue siendo ese continente exótico que se puede representar con un traje típico elegido por un mestizaje que sigue una propuesta de casta y clase.

Mientras los movimientos sociales reclaman visbilidad, pluriculturalidad es decir construir la idea de diversidad lo de la inauguración fue producto de un montón de clichés que sirve para vender un folclore vacío de contenido.

Por supuesto, esta ceremonia no podía estar exenta del reggaetón. Ritmo caribeño en su origen y que poco a poco perdió ese vínculo que tuvo en sus orígenes como resistencia y cuerpo y paso a ser una vulgar comercialización plagada de lugares comunes y objetivación de la mujer. En un continente en el que existe tango, samba, vals, morenadas, cumbia y más la organización prefiero lo ramplón. Digna imagen para una Conmebol prostituida y corrupta.

De los niños mejor ni hablar. Muchachos usados dentro de un juego de estereotipos ridículos. No es raro que una organización ligada a la Fifa use niños para vender un producto que es manejado como una organización mafiosa.

Abucheo

El primer tiempo del partido Brasil vs Bolivia terminó 0-0. La gente en el estadio empezó a abuchear y cualquier humano que se respete seguro tenía un mejor plan para el viernes de noche. Después de ese primer tiempo era necesario apagar la televisión y replantearse la vida.

El segundo tiempo el VAR cambió el partido. Brasil ganó 3-0 y tuvo su final feliz. Probablemente sin ese penal los organizadores de la Copa América estarían temblando del miedo de que Brasil vuelva a hacer el papelón de la Copa América Centenario.

Miedo

Un equipo miedoso, sin alma, salió pensando que el empate era un premio. Bolivia sufre de falta de autoestima. Se asumen inferiores agachan la cabeza y juegan rogando que todo se acabe. Se pierde la esencia del fútbol. Eso de buscar el arco contrario. No importa si te golean, pero por lo menos un gol lo hace. Bolivia muestra un fútbol mezquino.

Lejos de ser une espectáculo ayer, el equipo boliviano demostró que el fútbol de América del Sur está enfermo de mediocridad y resultado. Enfermedad contagiada por una prensa que vende humo y engaña. El único remedio es que los hinchas dejen de ser tan ilusos y empiecen exigir más juego y menos show.