CRÓNICA SEMIFINALES Brasil 2 Argentina 0: Fundamentos

Por Carlos Gallego - Escritor Argentino

 

Si te interesa entender al jugador brasileño nada mejor que hacer turismo deportivo. Pasaje a Río, verdaderamente cidade maravilhosa, y luego de disfrutar su belleza, concurrir a cualquier playa, a cualquier hora, con cualquier clima, y observar lo que hacen sobre la arena, siempre sobre la arena, los que practican todas las variantes del fútbol, que consiste en el dominio absoluto del cuerpo y de la pelota. Insisto porque es muy importante, sobre la arena. Son acróbatas cuya destreza implica mantener la pelota siempre en el aire. Por eso luego, cuando tocan un campo de juego, flotan, son etéreos. Las articulaciones tienen otra flexibilidad y cada músculo es un almohadón donde la pelota puede posarse mullida y sin un sonido. Como una borboleta. Allí adquieren la técnica, la precisión y su increíble ductilidad. No es sólo un atributo genético. Es ejercitación, horas de práctica, con mucho de esa alegría, que nao tem fim. Después, cuando visten una remera de fútbol sonríen, porque conocen cada posibilidad. También fallan, pierden, son humanos, pero ese fundamento es otra piel.

Al jugador argentino, actualmente, debemos buscarlo en la periferia, en los pueblos, en los potreros, en los espacios que el urbanismo no se lleva, o que ni siquiera visita. Hay muchos que nacen con esa genética particular. No es casualidad (Di Stéfano, Maradona, Messi), ni es la misma formación. También son horas de terrenos pedregosos, y de búsqueda de la gambeta, del engaño, de la habilidad. Pero con otro tono de alegría. En las ciudades los niños que muestran alguna habilidad son conducidos por padres y madres, sobre todo madres, a escuelas (por así decirlo) de fútbol, donde aprenden todos los tics, antes que los primeros secretos. Y sufren la presión de las madres, cuyos dedos prendidos en los alambrados perimetrales reclaman la salvación económica, a gritos. Esto empobrece y le quita la parte lúdica. Igual siguen surgiendo dotados que logran esquivar todos esos obstáculos y llegan a jugadores plenos. Allí los esperan los representantes, las señoritas buena presencia se ofrecen, los tatuajes, y otras fruslerías.

Dos estilos y una discusión eterna. Invoquemos a todos los que han sido y agradezcamos que se sigan reuniendo en estos lares. ¿Qué hubieran producido Rivelinho, o Gerson, jugando con Messi? Magia, hechizo. Ronaldinho lo probó y juntos devolvieron sonrisas, disfrutaron. Fueron amigos del fútbol. Son amigos de la vida.

Horizonte, Belo, ondulante. Llegar al Mineirao es un paseo largo y empinado. Allí debe producirse la celebración. No una semifinal con resabios de muerte, no un parangón de la virilidad, no los intereses de todo tipo. Es un espectáculo. Son artistas. Entreguen su mejor función.

Me rondan ideas distintas. No tengo deseos de hablar de banderas, ni de magias menores, ni de estadísticas, ni de sistemas, ni de historia, ni de temores, ni del VAR, ni de espejos, ni de fuegos artificiales. Me empuja la pulsión de hablar de sensaciones, de emociones. No de esos artificiosos alaridos de los relatores, no. Me refiero a esos temblores que sólo son encendidos por la belleza, el talento, la inspiración, la creatividad. Estremecimientos que pueden arrancar una lágrima hasta al más guapo, o abrir la cara en simetría, que justo rima con alegría. Debe ser una fiesta de emociones. Juguemos ese juego. Yo que he llorado (afortunadamente) en muchos estadios (Viejo Wembley, Azteca, Camp Nou, por caso) quiero volver a sentir esa sensación del nudo en la garganta que se deshace en lágrima incontenible, en dulce surco salobre.

Los fundamentos están. Adviertan que sólo estoy pidiendo una lágrima inevitable. Sólo eso.

Se hizo la tarde. Si fuera inglés y puntual estaría reclamando el té de la cinco, que ya se an ido. El río y el aire azulado van a juntarse sobre el horizonte. Los pájaros vuelven.

Es sólo otro atardecer, pero con eclipse. Sólo hay que verlo.

La seguimos a las 21.30. Luego de los himnos guerreros!

Verde, amarillo, celeste, blanco. Todos valores cromáticos con el mismo valor. Pero se cruza el mito de la rivalidad-hermandad. Se necesitan. Ahí se tienen. 90 minutos. Acción.

1’ Brasil salió a jugar bien arriba. La tiene y la entretiene. Argentina, sale mal y Brasil recupera demasiado rápido.

3’ Corner para Brasil. Rechazo al cielo.

Brasil está tácticamente mejor parado y adelantado. Poco juego de conjunto pero mejor presencia y ocupación de espacios. La tribuna grita sus miedos en cada jugada.

5’ Brasil, aun impreciso, domina. No hay ideas en Argentina que intenta con pelotazos largos y empujones individuales.

8’ De Paul, intento individual. Foul. Es así: corte y pegue.

9’ El público le pone amarilla a Tagliafico. Es un detalle a cuidar.

10’ Argentina presiona arriba, con desorden. Trabado, sucio.

Es parejo de juego similar pero Brasil muestra estilo dominante.

11’ Tiro de Paredes que ilusiona un instante. Tibio, pero algo.

13’ La orden es cercarlo y aislarlo a Messi. En su caso, bajarlo.

Se reparten el medio pero no trasmiten nada. Argentina llega al área con dos cansados de correr defensores (Agüero y Martínez) y Messi solitario.

16’ Pérdida de la defensa Argentina, casi llega Jesús.

18’ Alves saca el pincel, pinta y ahora sí llega Jesús. Gol de los buenos. Casi como un escalofrío de buen fútbol.

20’ Argentina no puede salir por abajo, no tiene juego, pelotea, mal. Sin juego no le puede llegar a Messi.

23’ Pases de nada, en defensa. Inofensivo. Mal reparto. El último pase siempre es un pelotazo. Fácil para Brasil.

Hay notoria diferencia de estados de ánimo, de presencia, de seguridad.

29’ Messi, Agüero, travesaño. Una!

Habrá mejoría. O es mera ilusión óptica. Sí, porque empuja sin juego, va pero no sabe como.

34’ Messi la pierde porque ningún compañero se acerca.

¿Y si ponen dos más para que tenga compañía? Total esto es ficción.

35’ Messi quiere armar un solitario. Marquinhos lo impide.

Son idas sin argumentos, aunque sean un poco más adelante.

38’ Cada movimiento de Brasil tiene aroma de peligro.

39’ Acuña y Dani Alves se amonestan solos. Zonceras.

42’ Dudas en la defensa Argentina. Mejor, certeza de que hay dudas. Brasil acecha y sabe hacerlo. Tiene el dominio estratégico. Coutinho que en Barcelona es actor de reparto, aquí es star de luxe.

Agregan 2’ en Argentina quien más la tiene es Otamendi. Toda una señal.

Hasta aquí no hablamos de emociones, ni de sensaciones de temblor. Todo controlado y medido. A medida.

2do acto. ¿Qué será?

48’ Argentina pierde marcas, marcos, y referencias.

49’ Centros para Agüero. ¿Pero no se dan cuenta que no da la medida?

50’ Agüero va con Lautaro. Apenas un intento.

Hay un cambio posicional. Error! Lo liberan más a Dani Alves.

51’ Casemiro encargado de encimarlo a Messi, que sucumbe.

52’ Argentina arma una jugada. De Paul al cielo.

Mecanizado, turbulento, Messi no puede tocarla, no hay salvador en Mineirao.

55’ Lo dicho: Alves genera espacios y desparramos.

56’ Aparece Messi. Palo y salvada. Una!

57’ Los argentinos siguen consiguiendo amarillas. Ahora Lautaro.

58’ Acuña se va para que entre Di María. Más espacio para Alves.

60’ Brasil habla fútbol medido. Argentina balbucea.

64’ Foul a Messi cerca. ¿Será Así? No. El arquero no quiere.

66’ Lo Celso entra por De Paul. ¿Para qué?

68’ Argentina trata de empujar, Brasil espera sabiamente. Hay diferencia de jerarquía en muchos jugadores. Basta que un brasileño se pare delante del argentino que lleva la pelota, para que éste pegue la vuelta.

70’ Brasil agazapado. Desarma la defensa argentina. Y debe ser gol, porque está bien trabajado y porque es parte de un guion. Por eso no es picante.

Parece terminado. Lo está. La mirada de Messi es de desolación. Los jugadores argentinos se amontonan, no saben dónde pararse. Brasil saca algunos brillos de la guantera y los argentinos raspan enojados.

75’ Argentina es desequilibrio e individualismo imperfecto.

76’ Foul cerca. ¿Messi está? No. Rebote en barrera. Corner.

Brasil está ordenado, pensado. Así ejecuta.

Argentina no tiene libreto, libretista, ni actores.

80’ Paredes pelotea. Los delanteros miran.

81’ Ataque. ¿Ataque? Sí, parece. No, nada. Nada, la peor palabra.

82’ ¿Foyth al ataque para juntarse con Messi? ¿Se entiende la desorientación?

84’ Arthur lo baja a Otamendi en el área, pero no van al VAR.

Entra Dybala. Pero ya está. Si usted es argentino, no rece, no implore, no espere. Resígnese a ser argentino.

87’ Alves se divierte cuando quiere y muestra su talento.

89’ Argentina empuja como en el potrero. Como en el negativo de la foto.

4 más. Brasil juega el juego que mejor juega, tranquilo, pausado. De toque y elegancia. No sobra mucho, pero está.

Foyth tiene vergüenza y la muestra. Los demás, no sé.

Alves luce toda su experiencia. Eso es fútbol. No da para aquella lágrima pedida, pero sí para la sonrisa. ¡El fútbol existe!

Brasil merecido, justo. No podía ser distinto. Los milagros ya no ocurren.

Pero sigamos esperando el gusto de la lágrima, aunque sea furtiva.

Hasta el fútbol, amigos de Golazo.

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