Opinión: En América Latina se extraña a los ladrones de antes

En las calles sudadas de las Américas la lucha genética se mantiene. El racismo se mezcla con la cotidianidad. Y entre pelea e indignación todos llegan a una conclusión. “Nos conquistaron ladrones, exconvictos, violadores y asesinos”. Es la única manera que tiene la gente para explicar esta extraña fascinación del pueblo con el bandolero, corrupto, sapo, machista que ha ostentado las más importantes dignidades de la República.

Entre corruptos se premian, se alagan, se hacen monumentos, se quitan estatuas, gritan, desafían y prometen. Pero los nuevos corruptos resultaron absolutamente negligentes. Macri a la cabeza favoreció a empresas, al Fondo Monetario Internacional y logró lo que nadie esperaba: Que Kitchner y su grupo de delincuentes vuelvan. Moreno en Ecuador no es la excepción, su manejo del Estado es digno de un estudio de caso sobre incapacidad e ineptitud. Capriles en Venezuela logró, en su momento, que la escaza popularidad de Maduro suba. En México ni que se diga, la corrupción mezclada con estupidez, apatía e indolencia de los líderes políticos consagraron a un triste hombre incapaz de articular un discurso como presidente de la nación.

Esta práctica del péndulo que construye ladrones del futuro para que vuelvan rateros del pasado funciona al pie de la letra en el microcosmos del fútbol. La actuación desastrosa de Alejandro Domínguez, al frente de la Confederación Sudamericana de fútbol, logró lo imposible, la gente empieza a extrañar al zombi de Nicolás Leoz y al capo de la mafia de Grondona.

No solo son las malas decisiones, aplaudidas por los ineptos dirigentes de América del Sur, sino que su manejo del fútbol creó un VAR corrupto, fomentó la violencia, también aumentó la diferencia entre ricos y pobres, ahora las finales de los torneos no son para los hinchas sino para los que tienen dinero. También, y gracias a su agenciosa gestión La Copa América se prostituyó y se jugó cada año, haciendo un torneo soso y aburrido.

Domínguez no está lejos de los nuevos líderes latinoamericanos que están listos para reproducir las prácticas del pasado, pero son tan negligentes que hasta para ser corruptos fracasan. Sin embargo, el fútbol, como América Latina, están secuestrados por un pasado genético de ladrones y sapos y vivirá y morirá por los siglos de los siglos eligiendo dirigentes que busquen la manera de robar desde la impunidad

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