Opinión: El periodismo deportivo en América Latina es un muerto que apesta

Son las 9 am del domingo. Abro los ojos y recuerdo que es otro día sin fútbol. Entro en mis redes sociales por la mala costumbre de amargarme el encierro. La primera foto que observo de la cadena ESPN es a un don nadie, millonario por patear la pelota, haciendo gala de su dinero, con una consola muy cara y elementos que simulan el manejar un auto. Recuerdo que este personaje se accidentó en una de las calles europeas por ir a un concierto de reguetón de otro don nadie millonario. Me indigna ese recuerdo y que la misma noticia sea portada de FOX y que Directv sport lo replique.  A las 11 am siguen hablando de una carrera en play station, a las 15 informan que este pelafustán se quedó sin “nafta” (gasolina) y a las 19 informan que terminó tercero. Me pregunto si no tienen nada más que compartir, si se les acabó a los productores las ideas o es que acaso jamás las tuvieron.

Es que el periodismo deportivo en América Latina es un cadáver insepulto que apesta. Los que aún son periodistas les tocó convertirse en prostitutos del espectáculo. No existe nada diferente en lo que hace Laura Boso, la Dra Polo a lo que realizan Vignolo, Faitelson, o Ramos. Las discusiones superficiales se sobreponen al análisis, conversan sobre cuál es su película favorita como si ellos fueran la noticia. En tiempos de pandemia se ha notado la falta de preparación de los reporteros, las preguntas tontas de las ruedas de prensa de los viernes no sirven de nada cuando tienes que pensar una agenda de noticias.

Además, los canales se han infestado de ex deportistas que funcionan para comentar los eventos repitiendo muletillas y frases hechas. La pandemia de los ex-jugadores es la falta de estudio, de lectura, nunca entendieron la comunicación, ni la semiótica, mucho menos el valor de la palabra, se aprovecharon de la deficiencia de las facultades de periodismo para acceder a un espacio y convertirlo en un lugar vacío.

Las comparaciones son odiosas, pero en vez de tratar de parecerse a Univisión, en vez de creer que el pueblo latinoamericano es salvaje y está necesitado de violencia, sexo, drogas y relajo, las cadenas deberían mejorar sus contenidos. ESPN, en EEUU, demostró que se puede hacer documentales de deportes y que la gente los vería. Los canales gringos promocionan diferentes tipos de disciplinas y desde lo amateur en los colegios y universidades hasta lo profesional. Se habla de lesiones, raza, pobreza, política. Porque el deporte también es parte de una humanidad en crisis. América Latina y sus medios de comunicación se igualan para abajo. Copian lo peor. El pan el circo sin reflexión. Apagar la televisión, cubrir al muerto para que deje de apestar y enterrar ese periodismo deportivo es un deber y un derecho post encierro.