Maradona: `el cabecita negra´ que incomodó a la oligarquía y a los guapos

“Maradona debía cuidar su físico porque tiende a engordar”. Hugo Orlando Gatti.  Diario la Razón.  La frase fue emitida antes del  domingo 09 de noviembre de 1980, por el ex arquero del Club Atlético Boca Juniors.

Gatti fue uno de los guardametas que revolucionó el puesto, jugaba con los pies, salía del área chica, y su look rebelde rompía convencionalismos en la década del setenta y ochenta. No sólo  en el fútbol argentino, sino en el planeta, por eso, lo apodaron: `el loco´. Él era guapo como dicen los argentinos, este apelativo viene del tango y significa: bribón, pendenciero y hasta matarife, pero en el fútbol la palabra derivó cuando un jugador tiene carácter y muestra todo su talento sin importar a equivocarse y sin temor  a  lo que manifieste la platea o la prensa, así era Gatti.

Ese domingo se enfrentaron el golero consagrado versus el futuro crack del fútbol mundial que en ese entonces jugaba en la Asociación Atlética Argentinos Juniors.

¡Qué difícil! en este momento construir un obituario de Diego Armando Maradona. Cuando se publique este texto será uno más de millares de todo ese corpus que generó la muerte del ex capitán de la selección argentina. `El pelusa´ no sólo fue pícaro dentro de la cancha sino afuera de ella también. Sus respuestas fueron igual que las gambetas: veloces y filosas, seductoras al cien por ciento como su juego. Por eso, decido comenzar por una de las frases que me parece que tienen más carga simbólica:

“Y sí, soy cabecita negra. Nunca renegué de mis orígenes... Les duele que haya hecho una fiesta así.”

Diego nació en Villa Fiorito, un arrabal pobre de la capital argentina. En Buenos Aires antiguamente los que llevaban está denominación de `cabecita negra´  fueron los operarios que residían en la periferia, en el Conourbano, o  en la villa. El apodo se generó por parte de la aristocracia porteña refiriéndose a los trabajadores de la década del cuarenta  que apoyaron al ex presidente:  Juan Domingo Perón. El  diez  alguna vez soltó: “Yo crecí  en un barrio privado, privado de luz, de agua y de teléfono”.

La primera sentencia trata cuando se casó con Claudia Villafañe en el Luna Park. Según una nota del medio digital Infobae escrita por: Milagros Monti, en la fiesta hubo: 400 litros de vino blanco, 500 de vino tinto, 900 litros de champagne y mil litros de gaseosas, servidos por 140 meseros. Pero son números nada más, al final de la primera frase: `el  barrilete cósmico´ aclara que  la fiesta que organizó incomodó a los ricos.

A `el Diego´ le gustaban los retos, la adversidad lo alimentaba para sostenerse.  Después de la fama la plata nunca le faltó, generoso como él, pocos. Un día obsequió un carro al papá de `el negro´: Héctor Enrique. ¡Sí!, ese compañero que ejecutó el pase para que se inventé el mejor gol de la historia del fútbol. ¡Sí!, ese mismo cuando `el diez´ desparramó a los ingleses y dejó a todo el planeta con la boca abierta. La solidaridad hacia los otros, tal vez, lo aprendió de su madre:`La Tota´. Este don del zurdo de inmediato nos lleva a otra declaración memorable:

"A los 13 años me di cuenta que mi vieja nunca había sufrido del estómago. Nunca tuvo dolor de estómago, siempre quiso que comiéramos nosotros. Y, cada vez que llegaba la comida, decía: 'me duele el estómago'. ¡Mentira!, era porque no alcanzaba. Por eso la amo a mi vieja".

De abajo hacia arriba, de un extremo a otro, al muchacho de Villa Fiorito siempre le gustó enfrentar la vida con el corazón en la boca y la mirada firme para defender a los olvidados. Nunca se dejó de nadie.

Vamos al duelo con el ex ídolo y guardameta de Boca. Ahí el diez se desató y convirtió cuatro goles: uno de penal, dos de tiro libre y otro de cachetazo.

En el programa: Fútbol Total (17 de noviembre de 2017) que conducía Alejandro Fantino, Maradó explicó que no vio el diario donde Gatti hacía alusión a su peso. Cuenta que se le acercó  el entrenador de su equipo: Miguel Ángel López para indicarle la noticia: ¡Miré esto!-dijo-. `El pibe de oro´ comentó  en el programa y ahora sí con unas libras de más  sobre ese día, incluso  contó que en ese momento que leyó el periódico la vena del pescuezo le saltaba. Los periodistas junto a otro invitado de lujo: Ariel Arnaldo Ortega: `el burrito´, se partieron a carcajadas.

Maradona: “Con la tranquilidad que me caracteriza dije: la con…”.  

Ese día `El zurdo´ López se indignó y le aconsejó que la situación no podía quedar así. El joven armador sólo pidió a su estratega que se calme.

El día que el "Gordito" Maradona le tapó la boca al Loco Gatti y le anotó 4 goles

https://www.youtube.com/watch?v=5Az4fDGhJ9I

Ya en el encuentro el diez de `el bicho´ no sólo hizo cuatro goles, sino tacos, fintas, gambetas, y  hasta una rabona que ocasionó un penal que el mismo lo ejecutó. Con la zurda mágica colocó  el balón al costado diestro del arquero para dejar sentado al que habló de su futuro sobrepeso. El segundo de su autoría fue de tiro libre, después de una falta que cometió Óscar Ruggeri por la banda derecha. Entonces, Diego relata que cuando acomodaba la pelota vio a Gatti discutiendo con  el zaguero, Pancho Sá y entonces decidió  levantar el balón con efecto al otro palo del cancerbero. ¡Goool!  y en ese instante comenzaba una tarde negra para el arquero de Boca.

El tercero, `el pibe de oro´ recibe un centro del costado izquierdo, la adormece en el pecho, le acomoda  hacia la derecha y  de pierna cambiada, ¡sí!, con esa zurda que enamoró al mundo la cacheteó con borde externo y la mandó  a guardar.

Su cuarta anotación llegó después de acercarse al área rival y ser derribado por los defensores xeneizes. Maradona se paró de nuevo y  ahora ubicó el esférico en las redes a lado superior derecho  de Gatti, que antes del tiro libre se acercó a la barrera  como  para taparse del sol que caía en esa tarde en el estadio  José Amalfitani,  en esos momentos Argentinos Juniors ganaba a Boca por el marcador de cinco a uno.

En este partido el diez que cautivó al orbe parecía que estaba danzando con el balón en la pradera, y su juego desopilante nos lleva a la frase que expresó en 1996 y que recién publicó ElGraficoweb en Instagram:

 “Nosotros no éramos chicos de la calle: éramos chicos del potrero”.

¡Gracias, Pelusa!

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