Chau, no va más. (Tango de Homero Expósito). Especial para GOLAZO de Carlos Gallego (escritor argentino)

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Los jugadores galos, cuya mayoría no proviene de la Galia, cantan La Marsellesa, que viene de Marsella. Los argentinos quieren vivir o morir con gloria, que sería lo mismo. Clima previo militar con nacionalidades confusas.

Todas son voces de avance, pero el partido comienza con la pelota hacia atrás desairando al árbitro que señala hacia adelante. Qué feo arrancar con esa contradicción, no?

Todo tiene un antes y un después, un todo o nada, y un durante caliente. La vida misma parece estar en riesgo. Esto no lo produce el fútbol sino su resultado. El dolor de ya no ser, de no ser nacional, de no ser mundial.

(Uso el tiempo presente para instalar la ilusión de que aún se está jugando y que se puede modificar el pasado).

Cada uno se encomienda a su mago preferido. Todo está preparado. Está en disputa la supremacía, pasajera como todo. Y yo, ¡Ay mísero de mí, ay infelice!, pretendo ver fútbol bien jugado.

A los 3’, golpean a Messi. Parlamentos de “así no, eh!”.

Toques intrascendentes, pelotazos intrascendentes. Infracciones de no pasarás y temblor de travesaño arrepentido.

Mbappe tiene una sexta para este octavo y deja postes en su camino hasta que encuentra un penal en Rojo. Guillotina. Antoine.

Van sólo 12’, falta mucho pero hay sensación de intemperie.

Pelotean en la mitad para no llegar al área. Tácticamente lucen mejor los galos. Hay tarjetas que no son de cortesía. Hay rostros demudados y tiros libres peligrosos. Pogbatorix, la manda a las nubes, que no están.

Di María se esconde tras la línea. Puede. Pavón mira voluntarioso. Las áreas tienen menos visitas que una biblioteca. Griezmanntorix es más que Rojo el rojo. Cuando Francia decide atacar, Armani parece desnudo (se entendió el filoso chascarillo?).

30’. Los galos descansan y los argentinos mantienen su promesa de no llegar al área. Mascherano va y va, y a veces no alcanza a cubrir todo ese campo que le dejan. Messi más que falso 9, es falso jugador, porque no se la dan. Necesita la pelota. Sin ella y así solito, es sólo un transeúnte. Los genios necesitan comprensión, y la bola, si fuere posible.

40’ Di María sale de la línea hacia el medio, y desde allí recuerda que el asunto es meterla en el arco, del triunfo. Qué casualidad, gol! Suele ocurrir cuando se tira al arco.

Todo cambia. Mascherano corre hasta los alcanza pelotas. El empate hará el descanso menos angustiante. Mascherano y Griezmann, se acarician luego de un encontronazo. Es deporte.

Entretiempo de reflexión. Tal vez Sampaoli recuerde que el fútbol se juega con delanteros reales.

 

(Espacio inteligente para marcar el entretiempo).

Segundo acto.

Delanteros decía? No! Un defensor por otro.

Di María encendido? Parece. Gana una falta que termina en un rebote de Mercado que quiere sacar el pie y pone el gol! No Llorís.

Deschamps, casi sin levantarse, ordena atacar. Más asperezas para que la pelota merodee el área. Hay jugadores preocupados por la prolijidad del contrario y tratan de sacudirlo.

55’ Blooper de Armani y Fazio, que termina en susto.

57’ Pavardtorix entiende que es pateando y rompe el arco.

63’ Mbappé es un duende que atraviesa el campo. Horizonte nublado.

65’ Nooo, un delantero, Sampaoli? Eso de buen Agûero.

67’ Argentina se desarma y Francia arma goles. Hay perfume de todo dicho.

Argentina descalabrada; Francia agazapada.

Argentina, corre pero no ataca; Francia ataca pero no corre. Pogbatorix demuestra su poderío físico.

Sampaoli cambia a Pavón por Meza, para cuidar el resultado.

Los galos esperan ordenados como para desfile. Messi está acotado y agotado.

Los 4’ adicionados me dan tiempo suficiente para una reflexión: ganó el mejor! Y otra: Agûero demuestra, con gol, que se debe jugar con delanteros. Los “falsos” algo, nunca son reales.

Dicen que el fútbol siempre da revancha. Agrego, si se juega mejor que el rival. Allez, y gracias Masche!

Ya podemos usar el pasado, como tiempo verbal.

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