Herencia (Especial para Golazo de Carlos Gallego escritor argentino)

Mi padre y mi madre no escribían

evitaban hacerlo

mi padre escribía con ladrillos

mi madre con buñuelos en los días de lluvia

el silbo de mi padre era un puñal

el canto de mi madre un sollozo

en esa tela pintábamos la vida

con trabajo

 

A veces jugábamos con ellos que podían jugar a veces

entonces la risa era una novedad sobre el mantel

 

El trabajo les había quitado los juegos y la escuela

temprano sin explicaciones sin lamentos

lo necesario para leer poco para escribir nada para jugar

 

Cuchara ladrillo pared y orgullo

ropa lavada a mano comida fragante vida

tarde radioteatro mate costuras y suturas

los hijos a la escuela sin chistar

ni cuchara ni batea ni silbo ni canto triste

 

Mi madre forzaba cartas que su madre  lejana escuchaba

y respondía con sus ojos mansos

 

Partí

a buscar mi ignorancia sin saberlo

mi padre me despidió en silencio

madre y hermana en lágrimas

que guardé en el mismo lugar de la tristeza

donde ya había cargado los montes los pájaros la infancia

el barrilete que no quería volar

algunos sueños el aroma del guiso los amigos

 

La fantasía infantil había dictado

criador de gorriones o abogado

perdí la opción cuando entendí los pájaros

intenté cambios afuera el almidón las formas medievales

adentro otras ideas

logré ser forastero en esa selva distinto sí

gorrión apenas casi nada

palabras ladrillos pilares orgullo

 

Mi madre volvió a escribir deceo que al recibo de la presente

estés gosando de buena salud nosotros bien

entre esperas el correo traía noticias vencidas

que conservaban algo de sorpresa

después mi hermana iluminó esas cartas

sostuvo aquel cariño

mi padre saludaba al final y firmaba

tu padre que te quiere Francisco

 

En cada visita les mostraba mis cambios  

quería impulsar los suyos

no comprendían no tenían que hacerlo ellos estaban

yo qué tenía que alborotar el nido

luego logré entender que ellos estaban

y que yo había partido

cada quien en su vida con respeto

 

Les llegó el pavimento  maravilla el teléfono

fue un privilegio nuevo oír las voces presentir los gestos

ya no era necesaria la escritura la noticia parecía puntual

el tiempo era presente nos sentíamos hoy

Yo avanzaba con pies grandes y pasos muy pequeños

en los remiendos de mi no saber nada y no saberlo

me equivoqué por eso y por pedante

causé daños que aún sufro herida abierta

portón remordimiento

pagué pero no alcanza nunca alcanza

 

Secretamente escribía gateaba me sostenía apenas

leía todo lo que alcanzaba pero

las páginas me devolvían

cada vez más ignaro más pequeño más vacío

más aquello que no deseaba ser

 

No logré logro lograré evitar el asombro de descubrir

un libro detrás de cada libro otra palabra detrás de la palabra

tantos Homeros antes que ese Homero tanto tanto

y mis Ilíadas y mis Odiseas

 

Por aquella vergüenza de mis padres por mi propia vergüenza

por chau y que estén bien y cariños por gracias escribía

qué alejandrinos qué sonetos nada

más que sílabas y palabras verso liso para decir de nuevo

alguna imagen del viento entre los lápices ese soplo

historias nacidas como lluvia las dalias

 

Mi madre no alcanzó a leerme libro impreso

mi padre se sorprendió infló el pecho

puso una lágrima donde no se viera

y acarició su vieja cuchara de albañil

sin saber que había sido mi herramienta

que todas mis palabras llevaban el olor ácido de la cal apagada

y la gracia encendida y el aroma del pan en las mañanas

Y mi oficio llegó para quedarse con aquellos pudores

refugiados en ritmos y cadencias tan austeros tan humildes

tan nada y a pesar de todo

 

Mi madre y mi padre no escribían

evitaban hacerlo y lo sufrían como una intemperie

que ninguna destreza cobijaba

 

Con tanta dignidad como constancia mi padre

en su hora de quietud se enfrentó a la palabra

y gastó un diccionario en la cruzada

empieza con ele siete letras y llegaba

y si así no alcanzaba neologismo

 

Recogí esas vergüenzas ahora sí muchas gracias otra vez

por los silencios y por las palabras muchas gracias por todo

 

Mi historia es una línea de talveces sin respuesta

tal vez por eso elegí la alegría

tal vez por eso escribo

tal vez por eso mi hija encontró la palabra.

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