PREVIA #RiverPlate vs. #BocaJuniors #Elprincipiodelfinoelfindelprincipio: Yo soy bostero, porque gallina no soy

Ser hincha de un equipo de fútbol se hereda; se da por una especie de enamoramiento por unos colores, por un estadio, por una afición, o por un jugador; también se hace uno hincha por lavado cerebral o influencia directa de algún ser querido. Yo soy hincha de Boca desde los 8 años, un poco por herencia, otro por enamoramiento súbito, y, también porque mi papá se dio el trabajo de convencerme que era lo mejor para todos, para él y para mí: era mejor estar en el mismo bando y compartir una especie de complicidad que durará hasta que nos coman los gusanos. 

Después de más de 30 años de ser bostero, con tardes  de fracaso compartidas con mi viejo en la popular de la Bombonera con aquel equipo que no lograba ser campeón en los 80, de cantar en el templo Xeneize con alma y vida el “Boca, Boca, Boca, huevo, huevo, huevo...“ ;  de esas tardes de domingo en el tren del Hurlingan-Retiro copadas de bosteros haciendo explotar los vagones de la máquina que nos acercaba al barrio de La Boca, de aquellas noches de gloria de Copa Libertadores de finales de los 90, pasando frío en el cuerpo y calor en el alma,  viendo desde la bandeja superior con mi amigo Silvio como el equipo de Bianchi construía su camino hacia la gloria y un tan Riquelme regaba sobre el césped una magia que resultaría eterna; de aquellas noches sin dormir para ver como en Japón el Xeneize paseaba al Real Madrid y se bajaba al entonces todopoderoso Milán y se convertía en el mejor equipo del mundo, de quedarme despierto hasta la madrugada cuando vivía en Europa para ver como Tévez bailaba la Gallinita en el Monumental... de tantas tardes de domingo en los que el cuadro de la rivera hizo que valiera la pena estar vivo; puedo cerrar los ojos y entender que mi viejo no me obligó, si no que me dio el mejor regalo que un papá le puede dar a un hijo...