Cuento: Socialismo o Muerte

En los dos únicos bares, de un pueblo de la provincia de Bolívar, se recuerda, cada primero de enero, la Revolución Cubana. No tiene nada que ver con la llegada de Fidel a la Habana y la caída de Fulgencio Batista. La recuerdan como el motivo de una trifulca protagonizada por los dos equipos de esa localidad. Era el clásico de inicio del año. Juego tradicional. El entrenador de uno de los conjuntos, militante confeso del Partido Comunista, mandó a jugar solo por la banda izquierda en honor a los “Barbudos”. Según él fue un simbolismo de la revolución proletaria contra el rival que representaba a la élite blanca mestiza de los hacendados. La oligarquía, carente de alternativas jugaba de punta y para arriba. El partido pintaba para cero a cero y para botarlo al basurero del olvido hasta que una patada en media cancha provocó la tercera guerra mundial. El combate duró dos días hasta que la lluvia llegó y apaciguó las almas de izquierda y de derecha y el partido se resolvió en penales. Esa fecha se prohibió que la política se acerque al fútbol. Hoy juegan sin ideologías, con zapatos brillantes y con mucha gomina en él cabello.

Palabras Clave