GOLAZO: REFLEXIÓN Y CRÍTICA PRESENTA 5 PENSAMIENTOS EN FUERA DE JUEGO:

  • El fútbol es parte la decadencia de la modernidad. En esa decadencia la nada se ha vuelto lo normal. Los dirigentes que lucran de este juego y de los ilusos hinchas lograron callar a los jugadores y a los aficionados. Construyeron seres que parecen incapaz de construir un pensamiento crítico. Hombres aislados del mundo por medio de sus audífonos que suenan al ritmo del reguetón, cumbia villera y otros ruidos que son distantes a la música.
  • Es imposible pensar que Messi se pronuncie sobre lo espantoso del gobierno de Macri en Argentina. Una reflexión de Neymar sobre Bolsonaro pondría en jaque la popularidad del astro. Ronaldo hablando del Fondo Monetario y de Portugal más extraño que un Alien comiendo hamburguesa en Montevideo.
  • Pero, no siempre fue así. Existieron seres humanos que tenían una voz propia que les permitía construir un pensamiento crítico sobre el mundo. Que no pensaban desde los likes ni desde el Instagram. Sabían que el fútbol no está alejado de los problemas económicos, políticos, sociales o culturales. Buscaban ser un contrapeso al poder y por eso tanto para los gobiernos totalitarios socialistas o capitalistas como para los dirigentes resultaban una amenaza.
  • En el fútbol de esos tiempos no se pensaba jamás en copiar a Europa. Nacía desde la idea revolucionaria de crear a partir de la idiosincrasia cultural. Garrincha fue una muestra de ese fútbol diferente y contestatario. Sócrates pensaba la media cancha como un manifiesto en contra del statu quo. Pelé, en su inicio, fue la visualización de lo Afro en una cultura racista como la brasileña. En Argentina, por supuesto, el mayor representante fue Diego Maradona. Zurdo y de Izquierda ganó la segunda parte de la Guerra de Las Malvinas en México 86 y miró de frente a Los Estados Unidos y los criticó desde la canchita de tierra. Un tatuaje del Che, habanos junto a Fidel y un mensaje directo al fútbol capitalista impuesto por una FIFA corrupta de Blatter.
  • Vivimos en un mundo en que las grandes narrativas fracasaron. El discurso de la nada se encuentra latente y en todas partes. Es imposible no darse cuenta de que, en el fútbol se impuso el simulacro sobre la capacidad de asombro. La corrupción pasa desapercibida, el mal trato y la miseria con la que juegan los empresarios y dirigentes es lo normal. La ausencia de reflexión y de pensamiento crítico son parte esencial del show estilo cabaret de los programas de espectáculo. La solución es apagar la televisión. Volver a lo amateur. Dejar de auspiciar la corrupción y jugarlo más no como vida o muerte sino como diversión.

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