ANÁLISIS: El otro Gol de los Spurs de Tottenham

El fútbol oculta la historia detrás del club. Cuando están peleando los puestos altos de la tabla de posiciones las cámaras apuntan al éxito. La cara de triunfo de Kane, la sonrisa de Pocchetino o las atajadas de Lloris generan el espejismo de riqueza sin saber que atrás representan a un equipo cuyo barrio se encuentra entre la pobreza y la violencia.

El 26% de la población que vive en Tottenham es Afro-descendiente. El racismo en Inglaterra tiene una historia tan larga como la historia de esta nación. Es el barrio de Londres con menos fuentes de trabajo y más segregación.

El 6 de agosto de 2011 inició en Tottenham los disturbios de Londres. Un policía asesinó a Mark Duggan, padre de 6 hijos, mientras viajaba en un taxi. Por supuesto, pueden adivinar, Mark era Afro y por ende, ante los ojos de la autoridad, sospechosos de cualquier crimen.

Dos años más tarde de la muerte de Duggan, el policía que efectuó los disparos fue declarado inocente por un jurado de 8 personas. Pese a que Mark no tenía ninguna arma el momento de los disparos se adujo que era muy probable que haya tirado la pistola antes de los enfrentamientos. Es decir, lo mataron por si acaso.

En una entrevista concedida a un medio local los dirigentes del equipo de fútbol, conocidos como Spurs, manifestaron que sí no hubiese sido por los disturbios que se iniciaron en este barrio al norte de Londres no hubiese sido posible el inicio de la construcción del nuevo estadio del club. Esta declaración demuestra el abandono constante del lugar que la violencia visibilizó. También demuestra cómo el deporte puede cambiar la vida de un lugar.

Hoy, martes 8 de enero, juega el Chelsea contra el Tottenham. Lo hacen en Wembley. El estadio de los Spurs sigue construyéndose, la violencia está latente, la desconfianza se mezcla con el desempleo. Seis niños crecen sin su padre, la policía tiene derecho a disparar y luego preguntar. El fútbol oculta al barrio.